ETA se va sin pedir perdón ni arrepentirse

La banda terrorista confirma su disolución con un comunicado leído por dos dirigentes históricos en el que no menciona a las víctimas y trata de justificarse sin autocrítica alguna

El atentado en la casa cuartel de Zaragoza, en 1987, le costó la vida a 11 personas
El atentado en la casa cuartel de Zaragoza, en 1987, le costó la vida a 11 personas

bilbao / colpisa

ETA confirmó ayer su final. El cierre definitivo de seis décadas de terrorismo que dejan atrás más de 800 víctimas mortales, miles de heridos e innumerables vidas rotas. Lo hizo con un comunicado que quiso rodear de un sentido histórico y de reafirmación interna, y que simplemente demostró su derrota. Al texto le pusieron voz dos de los principales dirigentes de la banda: Josu Ternera y Soledad Iparragirre, Anboto. Apenas un folio sin ningún tipo de autocrítica, sin ninguna muestra de arrepentimiento y sin mencionar a las víctimas. Solo el anuncio de que ha llegado al «final de su trayectoria», que «ha desmantelado totalmente el conjunto de sus estructuras» y que da por «concluida toda su actividad», que la organización terrorista define como «política».

ETA dio carpetazo a su recorrido con una escenificación por momentos confusa. A diferencia de otros momentos que la banda ha pretendido convertir en relevantes, no hubo imágenes para despedir su historia. Frente a los militantes encapuchados de años anteriores leyendo de forma solemne un comunicado en alguna televisión internacional, la banda se escondió ayer tras dos mensajes de audio.

El audio de un vídeo

Unas grabaciones, que corresponden a un vídeo en el que supuestamente aparecía Josu Ternera a cara descubierta, que ha sido remitido a la BBC y que al parecer fue visionado por algunos diplomáticos y cargos políticos europeos citados por el centro Henry Dunant de Ginebra. Este despacho, especializado en la resolución de conflictos y que tuvo un papel destacado en las negociaciones abiertas en el 2006 por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, tenía una función clara: intentar otorgar al paso dado por ETA un cierto prestigio internacional. De hecho, alrededor de las tres de la tarde, casi una hora después de que el comunicado fuese publicado en el digital Naiz en cuatro idiomas, el director del centro Henry Dunant ofrecía toda una serie de datos para dar credibilidad a todo lo que estaba ocurriendo.

La utilización de Josu Ternera y de Anboto como lectores del comunicado de disolución tenía un claro significado interno. Se trata de una decisión que ha generado importantes conflictos dentro de ETA. A pesar de que los sectores disidentes son minoritarios y sin poder efectivo, la banda ha querido echar mano de dos históricos con gran ascendiente en la organización. Josu Ternera permanece huido de la Justicia desde el 2003 y Anboto está recluida en Francia y es una de las responsables del colectivo oficial de presos.

Justificaciones

El escrito con el que pone fin a 60 años de violencia no solo no dedica ni una línea a sus víctimas. La banda justifica sus atentados dentro del «conflicto que enfrenta a Euskal Herria» con España y Francia y echa mano de la retórica que ha usado durante seis decenios para decir que gracias a su intervención «existe un pueblo vivo que quiere ser dueño de su futuro gracias al trabajo realizado en distintos ámbitos y la lucha de diferentes generaciones». «ETA no será más un agente que manifieste posiciones políticas, promueva iniciativas o interpele a otros actores», añade. Tras décadas desoyendo el clamor de la sociedad vasca para que dejase las armas, la banda concluye lo que denomina como su «declaración final» con esta frase: «ETA surgió del pueblo y ahora se disuelve en él».

Además, sostiene que los que han tenido la culpa de que se haya mantenido un «ciclo» caracterizado por la «utilización de la violencia política» han sido España y Francia, «conscientes de su debilidad en la confrontación estrictamente política». De cara al futuro, la organización terrorista apuesta por la acumulación de fuerzas tanto para abordar «las consecuencias del conflicto como su raíz política e histórica». «Materializar el derecho a decidir para lograr el reconocimiento nacional será clave», añade el texto.

El comunicado es el último capítulo de un serial que arrancó en el Aberri Eguna, con un comunicado en el que auguraba que el 2018 sería un año especial, prosiguió con el escrito que llegó a mediados de abril en el que pedía «perdón» solo a algunas víctimas y continuó con la carta remitida hace unas semanas a diferentes instituciones y agentes sociales vascos en la que ya anunciaba su disolución. El esperado epílogo a seis décadas de terrorismo llegará hoy en la localidad vascofrancesa de Cambo. A esa cita está confirmado que asistirá una delegación del PNV, encabezada por Andoni Ortuzar, y otra de Podemos Euskadi, así como una amplia representación de la izquierda aberzale. El lendakari, Iñigo Urkullu, y la presidenta de Navarra, Uxue Barkos, comparecerán para dar lectura a una declaración institucional en el Palacio del Señorío de Bertiz, al norte de la comunidad foral.

El anuncio provocó sentimientos encontrados en el País Vasco. El final de una historia de terror se mezcló con lo que la socialista Idoia Mendia definió como un intento de la banda por «lavar su imagen» con un comunicado plagado de «mentiras y cinismo». El popular Alfonso Alonso habló de la «constatación del fracaso histórico de ETA». El líder de la izquierda aberzale Arnaldo Otegi aseguró que se abre «un nuevo tiempo de manera definitiva». Socialistas y populares hicieron un llamamiento a lucir hoy el lazo azul, uno de los símbolos contra el terrorismo.

Las excusas de ETA

«ETA... quiere informar al pueblo vasco del final de su trayectoria, después de que su militancia haya ratificado la propuesta de dar por concluidos el ciclo histórico y la función de la organización»
«Los y las exmilitantes de ETA continuarán con la lucha por una Euskal Herria reunificada, independiente, socialista, euskaldún y no patriarcal [...] con la responsabilidad y honestidad de siempre»
«ETA desea cerrar un ciclo en el conflicto que enfrenta a Euskal Herria con los Estados, el caracterizado por la utilización de la violencia política. Pese a ello, los Estados se obstinan en perpetuar dicho ciclo [...]. Por contra, ETA no tiene miedo alguno a ese escenario democrático, y por eso ha tomado esta decisión histórica, para que el proceso en favor de la libertad y la paz continúe»
«ETA surgió de este pueblo y ahora se disuelve en él»

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