Protagonismo para una silla entre Sáenz de Santamaría y Cospedal

Muchos quisieron ver en ese asiento la barrera insalvable que existe entre las dos líderes que encabezan las dos principales facciones que existen en Génova

Distancia y frialdad entre Sáenz de Santamaría y Cospedal Estaban juntas pero no ni se han mirado ni han cruzado una palabra.

madrid / la voz

Una silla libre entre los sitios designados por la organización para la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y para la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, acaparó buena parte de las atenciones de la jornada de ayer durante los actos del Dos de Mayo. En realidad el asiento correspondía al presidente madrileño en funciones, Ángel Garrido, pero sus obligaciones sobre el escenario para entregar las medallas que cada año otorga la Comunidad de Madrid a los galardonados, motivó que apenas la ocupase a lo largo de toda la mañana. Muchos quisieron ver en ese asiento la barrera insalvable que existe entre las dos líderes que encabezan las dos principales facciones que existen en Génova. Como es habitual, se saludaron de forma fría a la llegada, y no volvieron a intercambiar palabra a lo largo de toda la jornada. La distancia entre ambas todavía aumentó cuando la número dos del Ejecutivo se puso las gafas de sol dentro del recinto, aquejada de fotofobia por una conjuntivitis.

Siguiendo las órdenes de Rajoy, ninguna realizó declaraciones. Tampoco ninguna se quedó a disfrutar del aperitivo, ya que a la conclusión del desfile policial se marcharon a la vez, aunque cada una por su lado.

Sáenz de Santamaría es una habitual del Dos de Mayo. No tanto Cospedal, con cuya presencia no se contó hasta última hora, en especial tras haberse convertido en la gran defensora de Cristina Cifuentes dentro de su partido, hasta que la situación resultó insostenible. Por parte del PP también acudieron a la cita el vicesecretario de comunicación, Pablo Casado, y el vicesecretario sectorial, Javier Maroto.

Ausencia de los expresidentes

Otro de los que confirmaron su presencia a última hora fue el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, que arropó en primera fila al candidato socialista a la Comunidad de Madrid ante el poco probable proceso de investidura, Ángel Gabilondo. Ferraz sabe que sin el apoyo de Ciudadanos no salen las cuentas, pero continúa pidiéndole al partido naranja una abstención que favorezca el cambio político.

Podemos, que el año pasado se ausentó en señal de protesta por la corrupción, este año acudió con su precandidato al frente, Íñigo Errejón. También estaba la alcaldesa de la capital, Carmena.

De los que no hubo ni rastro fue de los cuatro expresidentes populares: Gallardón, Aguirre, González y Cifuentes, aunque el nombre de esta última sí estuvo muy presente durante los corrillos que se forman en el cóctel.

Rajoy acelera la elección del nuevo presidente autonómico para Madrid

fran balado

El PP pretende que la sesión de investidura se celebre a finales de la próxima semana

Rajoy ordenó en el PP tranquilidad hasta el regreso del puente, que en Madrid se alargó hasta ayer, festivo autonómico por el Dos de Mayo. Tras una semana convulsa marcada por la dimisión de Cifuentes, pensó que a su partido le vendrían bien unos días de reposo antes de oficializar la decisión que más apremia de las dos que tiene pendientes sobre la mesa: elegir al nuevo presidente autonómico.

Aunque Génova se resiste a oficializar el nombre de la persona que comandará el Gobierno regional hasta el fin de la legislatura, parece que la decisión ya es firme, una vez que ha pedido a sus diputados en la Asamblea que liberen la agenda para el jueves y el viernes de la próxima semana, 10 y 11 de mayo, los días en los que podría celebrarse el pleno de investidura. El que cada vez tiene más papeletas para ser el candidato es el actual presidente en funciones, Ángel Garrido, quien, aunque en un primer momento no generaba muchas simpatías, con el paso del tiempo ha ido haciendo puntos para quedarse definitivamente en el cargo. A ello ha contribuido la falta de competencia interna, porque ninguno de los 47 diputados restantes reúne el perfil ideal pretendido por Génova, pero también es cierto que en la dirección nacional ha agradado su respuesta a lo largo de esta semana que lleva al frente del Ejecutivo autonómico.

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