Fuego amigo


Ya se sabe que el azar es caprichoso. Y ha querido que el debate de la moción de censura de Pablo Iglesias coincida en la práctica con el 40º. aniversario de las primeras elecciones democráticas tras el franquismo. Una inmejorable oportunidad de contrastar la trascendencia de aquel acontecimiento con el circo que Podemos ha preparado para hoy en el Congreso. Aunque en realidad el espectáculo ya comenzó ayer, cuando una de las dos corrientes fundacionales y principales de Podemos se desmarcó de la cúpula del partido y dio su apoyo a un referendo ilegal con la intención de iniciar un «proceso destituyente». Justo lo contrario de lo que la inmensa mayoría de los españoles, y también de los catalanes, decidieron hace 40 años: iniciar un proceso constituyente que abrió la puerta a una de las etapas de mayor progreso social, político y económico de la historia de España. Con muchas sombras, ciertamente, pero que no pueden ser utilizadas para invalidar ni descalificar un período en general notable.

Cuarenta años después, España es hoy una democracia estable y consolidada, al nivel de cualquier país de la UE, que es tanto como decir de las democracias más avanzadas del mundo. Negarlo es negar la realidad y retrata más a quien lo dice que lo que se quiere retratar. Es volver a ese hábito trágico de nuestra historia de inventarse un futuro y tratar de edificarlo sobre los escombros del pasado. Ningún país puede avanzar dándose la espalda a sí mismo y a lo que fue, negándose a sí mismo y a lo que fue. Porque ni España se parece en nada a un Estado fallido, como declaró ayer Mónica Oltra, ni es un Estado autoritario, como dijo el domingo Guardiola en un alarde no se sabe si de ignorancia, ánimo de provocación o de cinismo máximo en quien fue abanderado de un país como Catar.

En medio del fuego cruzado de amigos y enemigos, Pablo Iglesias se subirá hoy a la tribuna de oradores desacreditado desde las filas de su propio partido por quienes avalan un referendo ilegal y apuestan por deconstruir lo levantado entre todos los españoles durante tantos años. ¿Ese es el aval con el que Pablo Iglesias pedirá hoy el voto de los diputados para ser presidente del Gobierno? ¿De verdad pretende gobernar España apoyado en quienes pisotean la Constitución y desprecian la legalidad?

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