La gestora ataca a Sánchez la víspera de que Díaz presente su candidatura

Enrique Clemente Navarro
enrique clemente MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Chema Moya | efe

Fernández advierte que el PSOE no puede ser una plataforma al servicio de un líder

26 mar 2017 . Actualizado a las 10:04 h.

En la víspera del gran acto de presentación de la candidatura de Susana Díaz en Madrid, la gestora le preparó el terreno. No solo aprobó la ponencia política que le servirá de programa, elaborada por afines a la presidenta andaluza, sino que también lanzó duras críticas a Pedro Sánchez, sin citarlo. El presidente, Javier Fernández, rompió su neutralidad para decantarse claramente en contra del exsecretario general. Solo le faltó poner el nombre y el apellido al blanco de sus críticas. En el discurso inaugural de la presentación de la ponencia marco que servirá de base para el debate en el congreso de junio defendió un partido participativo pero sin caer en la asamblea permanente y que no sea la plataforma electoral al servicio de un líder. No es difícil concluir a quién se refería.

El presidente asturiano aseguró que «democratizar el partido no es convertirlo en una asamblea permanente» y que «evitar el monopolio del poder en las cúpulas en perjuicio de la participación en las bases no pasa por un partido más plebiscitario que deliberativo, más asambleario que representativo». En la misma línea, insistió en que no es partidario de una «organización burocratizada entregada a sus estados mayores, a guardias pretorianas que estén atrincheradas en el poder», pero tampoco de «un partido sin rumbo, sin ideas y sin proyecto político, una mera plataforma electoral al servicio de un líder que reclame autonomía o que exija confianza». En el dibujo territorial, Fernández defendió un PSOE con «un único discurso en toda España», pero no «única, uniforme, monocorde o monolingüe», sino para un país entendido como «espacio público compartido».

De esta forma hacía una enmienda a la totalidad a la propuesta de Sánchez, que defiende dar mayor protagonismo a las bases frente a los órganos de representación, consultarles las decisiones más importantes, como los acuerdos de gobierno ,y defiende la plurinacionalidad del Estado.

El portavoz de la gestora, Mario Jiménez, mano derecha de Díaz, defendió la «discusión intelectual serena y tranquila» que ha propiciado la dirección interina mientras «algunos están intentando repartir carnés de posicionamientos ideológicos», en una clara alusión a Sánchez, que se arroga ser el líder de un proyecto verdaderamente de izquierdas, frente a una gestora que pacta con el PP. Antes, Jiménez rechazó fijar un número máximo de avales para ser designado candidato a las primarias del PSOE como habían planteado en las últimas horas los sanchistas.

Eduardo Madina, el coordinador de la ponencia, señaló que esta plasma un proyecto de futuro que llevará al PSOE «en volandas» a la victoria electoral. También hubo alusiones a Sánchez. «Podríamos decir que no pasa nada, pero hemos tenido los dos peores resultados electorales de la historia», afirmó. Las críticas de los sanchistas ante lo que consideran falta de imparcialidad de la gestora no tardaron en llegar. A Fernández y Jiménez, pero también a Madina, al que afearon que presentara la ponencia que debería representar el proyecto de todo el partido y hoy haga de telonero de Díaz.

Las fortalezas y debilidades de los tres candidatos de las primarias

Susana Díaz parte con más apoyos orgánicos que sus dos rivales, pero eso no le asegura la victoria.

Susana Díaz

Apoyo orgánico. Cuenta con el respaldo muy mayoritario del aparato del partido, las figuras históricas del PSOE, incluidos sus dos expresidentes del Gobierno, los barones con poder y dirige la federación más importante. La apoyan hasta enemistados como González y Guerra o Rubalcaba y Chacón. En contra, tiene precisamente ser vista como la candidata oficialista y haber dirigido la operación para derrotar a Sánchez y permitir la investidura de Rajoy.

Pedro Sánchez

Solo confía en la militancia. No tiene prácticamente ningún apoyo relevante en el aparato del partido, ya que los barones territoriales y los dirigentes que le apoyaron en el «no es no» a Rajoy han cambiado de bando. Controlar el aparato asegura un número de votos en las primarias. Sánchez solo cuenta con la movilización de la militancia descontenta.