Fernández Díaz dice que fue él quien renunció a la Comisión de Exteriores

maría eugenia alonso MADRID / COLPISA

ESPAÑA

BENITO ORDOÑEZ

El PSOE afirma que resolvió el problema de la designación, frente a los «numeritos de Podemos»

18 nov 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Jorge Fernández Díaz reveló ayer que él mismo renunció a presidir la Comisión de Exteriores del Congreso, y que así se lo trasladó a la dirección del PP, porque entendía que era un «pulso» que «no llevaba a ningún sitio». Nada dijo de la Comisión Mixta del Tribunal de Cuentas en la que también trató de colocarle su partido igualmente sin éxito.

El exministro del Interior aseguró que él «no había pedido nada, ni presidencia de comisión ni nada» y recordó al PSOE que, en su código de conducta, entra la máxima de que «los pactos entre caballeros se cumplen». Fernández, al final, acabó en la Comisión de Peticiones, en la que no hace falta votar porque la presidencia corresponde al grupo más numeroso.

El portavoz parlamentario socialista, Antonio Hermando, insistió en que el exministro es «absolutamente inadecuado» para presidir una comisión «ni tan siquiera como premio de consolación», y calificó de «filibusterismo parlamentario» haberle dado a última hora la presidencia de la de Peticiones aunque sea una comisión menor. Por su parte, el portavoz de la gestora socialista, Mario Jiménez, lanzó una carga de profundidad al partido de Pablo Iglesias al afirmar que fue la oposición del PSOE y no «los numeritos de Podemos» lo que impidió que Fernández Díaz se sentase en la presidencia de la Comisión de Exteriores. Con anterioridad a esta interpretación, el secretario de política de Podemos, Íñigo Errejón, afeó la conducta del PP para buscarle una salida al exministro, por haberlo hecho «por la noche, por la puerta de atrás y con deshonor».

Para el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, la reubicación de Fernández Díaz en la Comisión de Peticiones se debe a que es «la única que podía» presidir, mientras que para el portavoz del PNV, Aitor Esteban, ha sido el peor favor que el PP le podía haber hecho al exministro.