Otro prisionero de Zenda en Ferraz


Un pequeño país europeo, un viajero, un rey prisionero, una princesa y un engaño. Con estos mimbres triunfó el británico Anthony Hope a finales del siglo XIX con la novela El prisionero de Zenda. Con la crisis del PSOE podría triunfar cualquier narrador. Hay buenos, malos, conspiraciones, golpes de mano, asedios y mucho suspense.

Aunque el libro habría que ponerlo en las estanterías de no ficción. Todo lo que pasa al partido socialista es real, dolorosamente real. Las redes hierven. En ellas proliferan las palabras con significado bélico y fuerte carga semántica. La mayoría de la gente ha elegido bando. Ya no son observadores, se han convertido en partidarios y detractores del «golpe de mano» de los barones contra la dirección del partido tras el 25S.

Así va la guerra: la alianza rebelde porfía, cuenta a su favor con el dominio territorial y ha enviado una embajadora al castillo de Ferraz con una invitación a la rendición, no aceptada. En el otro bando, el líder se ha encastillado y no entrega ni trono ni cetro. La guardia fiel conserva las armas digitales, la web y las cuentas de Twitter y Facebook.

¿Es Pedro Sánchez aún el líder? Lo sabrán en el próximo capítulo de esta apasionante novela de final triste. Acaba con un funeral y un entierro. ¿El del partido socialista?

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Otro prisionero de Zenda en Ferraz