Susana Díaz rompe su silencio y censura las aspiraciones de Pedro Sánchez

Los críticos avivan el debate sobre la abstención al poner en marcha una campaña por la libertad de expresión en el PSOE


madrid / colpisa

Si cabía alguna duda ya no la hay. Susana Díaz sigue sin avalar el intento de Pedro Sánchez de buscar un entendimiento con Ciudadanos y Podemos para formar un Gobierno alternativo al del PP. La presidenta de la Junta de Andalucía rompió ayer un largo silencio de semanas para repetir el mensaje que ya lanzó en el comité federal del pasado julio, antes de la sesión de investidura fallida de Mariano Rajoy. «Con 85 escaños no se puede gobernar este país y hay que hacer una oposición útil», dijo. El clima de tensión interna que desde hace meses domina el PSOE es cada día más obvio.

La gobernante andaluza, referente de los críticos con Sánchez, no se limitó a dejar constancia de su criterio sobre las opciones de su partido. También salió en defensa del presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, el único dirigente que, de manera cristalina, ha venido sosteniendo -aunque eludiera hacerlo en la reunión del máximo órgano de decisión del partido- que los socialistas deberían abstenerse para desbloquear la situación y permitir al PP gobernar. «Todo mi cariño a mi compañero Fernández Vara. A los socialistas nos une la fraternidad y el respeto a la expresión libre de nuestras ideas», escribió en su cuenta de Twitter.

Díaz midió sus palabras. No dijo que comparta la opinión del barón extremeño. Es más, como poco, introdujo un matiz y reclamó a Rajoy que «escuche un poquito a la calle» porque «los ciudadanos están avergonzados y hartos». Pero junto con un buen puñado de dirigentes, que a lo largo del día se pronunciaron en muy parecidos términos, contribuyó a agitar el debate sobre qué debe hacer el PSOE para evitar unas nuevas elecciones.

Respeto

El sector no oficialista se queja de que la dirección ha fomentado una suerte de linchamiento de todo aquel que osa cuestionar el «no es no» de Sánchez. No se aprecia en los medios de comunicación tradicionales, pero sí en las redes sociales, donde pueden leerse muy duros comentarios de supuestos militantes de base. El propio Fernández Vara hizo una denuncia pública al respecto hace unos días. «Cada vez que uno abre la boca en el PSOE se le corre a gorrazos», dijo. Sus afines se rebelaron ayer en bloque contra esa guerrilla.

No fue solo Díaz. El ex secretario general del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba fue, de hecho, mucho más prolijo en sus argumentos. En su cuenta de Facebook defendió que el líder de los socialistas extremeños siempre ha sido un compañero «honesto y leal» y que en esta ocasión se ha limitado a hacer una reflexión razonada y sincera sobre lo que cree que es mejor «sin esconder las dificultades enormes» que encierra su planteamiento. «Lo que no se puede ni debe hacer es insultarle, faltarle al respeto, atribuirle oscuras intenciones, incluso desmedidas ambiciones -reprochó-. Que lo hagan nuestros adversarios políticos me parece mal. Que lo hagan compañeros del PSOE, atribuyéndose incluso la representatividad de nuestro partido, me parece, además, lamentable».

Le siguieron muchos. El presidente de Asturias, Javier Fernández; el rival de Sánchez en el congreso del 2014, Eduardo Madina; la exministra y miembro de la actual ejecutiva Carme Chacón; la ex vicesecretaria general Elena Valenciano; el secretario general de Juventudes Socialistas, Nino Torre, o el exportavoz en el Ayuntamiento de Madrid, Antonio Miguel Carmona, destituido hace un año.

El fondo de la cuestión

Ninguno de ellos fue al fondo del asunto. Fernández Vara sigue siendo el único que se atreve a decir, sin ambages ni subterfugios, que la abstención es el camino, pero en todo caso la ola sirvió para agitar al partido en el momento en el que Sánchez veía el cielo abierto para apretar a Ciudadanos, ahora que casos como el nombramiento del exministro José Manuel Soria como candidato para el Banco Mundial, el encausamiento de Rita Barberá, Bárcenas y Jaume Matas, están haciendo mucho daño al PP. La presidenta de la Junta andaluza tiró del freno de emergencia, pero la guerra sigue. «Hoy me viene a la cabeza aquella frase: ¿Por qué no te callas? Más que nada porque en Galicia y Euskadi estamos trabajando. El ruido no construye», tuiteó, a modo de réplica, la presidenta de la gestora del PSdG, Pilar Cancela.

El líder de los socialistas reitera su no al PP

Pedro Sánchez sigue insistiendo en la posibilidad de encabezar una alternativa de Gobierno tras la investidura fallida de Mariano Rajoy, al que ayer en Ourense volvió a reiterar su no, al tiempo que pidió a Ciudadanos y a Podemos que resuelvan su «vetos cruzados» y dejen de bloquear «el cambio político».

El líder del PSOE repitió el principal argumento en el que sostiene su posición de negar cualquier apoyo al PP. «No vamos a reforzar aquello que combatimos», sentenció Sánchez, de campaña por Galicia, que recomendó a Rajoy seguir el ejemplo de otros presidentes del Gobierno como José María Aznar o Felipe González, «capaces de asumir el mandato con minoría parlamentaria».

Sánchez está convencido de que está haciendo lo correcto e intenta defenderse de las críticas. Argumenta que el PSOE no puede dejar que el PP gobierne porque España «necesita un Ejecutivo limpio, dialogante, creíble y social, que en ningún caso puede presidir Mariano Rajoy u otro miembro del PP». El líder socialista recordó que fueron «respetuosos» con el resultado electoral del pasado mes de junio y que no entorpecieron el proceso de negociación de la investidura fallida de Rajoy. Por ello afirmó que la responsabilidad de que en España no haya Gobierno desde junio «es exclusiva del PP y de Rajoy». Ante este panorama, el secretario general de los socialistas invitó a Ciudadanos y a Podemos a sentarse a negociar y a aparcar sus diferencias.

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