La brecha crece


El abanico de fuerzas políticas presentes en el Parlamento ha aumentado. Quiere decir que el espacio político representado es ahora mayor. Algunas de esas nuevas formaciones han nacido, se supone, para atender las demandas de un sector de la población que no se sentía identificado con los partidos tradicionales. Y, pese a ello, el malestar con la política sigue estando muy extendido en la sociedad. No solo por ese medio millón de gallegos que lo usan como justificación para abstenerse. Es que entre quienes sí votaron muchos lo hicieron para evitar la victoria de otro partido; y muchos de los que cambiaron de voto ahora se sienten insatisfechos con los resultados. Indicadores todos ellos de un profundo cisma entre los partidos y los representados que ni siquiera la renovación parlamentaria ha ayudado a cerrar. Al contrario, da la impresión de que la llegada de nuevas fuerzas políticas solo ha servido para agrandar la brecha entre partidos. Y, de rebote, entre estos y los ciudadanos. Que aún puede crecer más si el actual bloqueo se prolonga. Porque nada es más exasperante que su incapacidad siquiera para constituir un Gobierno.

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