El silencio de Microsoft pone en jaque un caso de robo de datos sobre yihadismo
ESPAÑA
La multinacional no facilita a la Audiencia Nacional los remitentes de varios «e-mails»
06 mar 2016 . Actualizado a las 05:00 h.La investigación a la intérprete contratada por la Policía Nacional que robó documentos de operaciones antiyihadistas de la Audiencia Nacional tiene visos de no llegar hasta el final. El motivo es sencillo: el silencio de Microsoft. El gigante de la informática lleva año y medio sin responder a la comisión rogatoria remitida a Estados Unidos por el juzgado central que abrió las diligencias, y que posteriormente fue reiterada por el órgano de Madrid que asumió el caso.
La razón es que, antes de inhibirse, el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, primer instructor del procedimiento, dejó pendiente una solicitud de auxilio a la autoridades norteamericanas en la que reclamaba a Microsoft que identificase los correos electrónicos y las IP (dirección del ordenador) de los tres receptores de la información sustraída por la empleada de Ofilingua, la empresa privada de traducción e interpretación que presta servicio a la Audiencia Nacional o al Supremo, entre otros tribunales.
Estos datos son claves para que el Juzgado de Instrucción número 49 de Madrid, competente desde marzo del 2015, pueda cerrar la investigación en toda su extensión. Es decir, conocer nada menos si la supuesta colaboradora del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), que trabajaba en la Comisaría General de Información cuando se produjo la sustracción de los papeles en agosto del 2012, era agente doble. Esto es, si además del CNI estaba a sueldo de otro u otros servicios de inteligencia, como sospechan los investigadores de la Policía Nacional.
A la espera de la respuesta de la multinacional con sede en Washington, el juzgado trata además de determinar si la fuga de información se limitó al CNI o tenía más receptores, lo que revelaría un fallo de seguridad más grave de lo imaginado. Sin embargo, Microsoft ha dado la callada por respuesta pese a las advertencias de la autoridad judicial española para identificar de una vez a los remitentes de los correos electrónicos enviados por la intérprete, que está acusada de un delito de revelación de secretos (su identidad no será revelada por su seguridad). En este punto, fuentes del juzgado afirmaron que no esperan la ayuda del gigante informático, por lo que es más que probable que la investigación concluya con la apertura de juicio a la única acusada hasta el momento, sobre la que pesan «suficientes indicios incriminatorios».
«Especial complejidad»
En cualquier caso, el juzgado preguntó hace unas semanas a la Fiscalía si, de acuerdo con la nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal, declara el procedimiento de «especial complejidad» para ampliar otros seis meses la instrucción y dar la última oportunidad a Microsoft. Sin embargo, no se espera grandes avances en este período ni tampoco la colaboración de la investigada para revelar su red de espías, según comentan las mismas fuentes.
Los documentos fueron sustraídos de la Comisaría General de Información en agosto del 2012. Formaban parte de dos diligencias previas abiertas en los juzgados de la Audiencia Nacional. Se trataban de investigaciones sobre supuestas células yihadistas de propaganda, captación y reclutamiento en Ceuta y Melilla. La contratación de la acusada como intérprete externa se debió a que conocía el rifeño, un dialecto autóctono de la zona marroquí del Rif. Su tarea era traducir las conversaciones registradas en las intervenciones telefónicas ordenadas por sendos juzgados. La Policía informó al juez Andreu de que la empleada extrajo «de forma subrepticia un pendrive del ordenador donde estaba trabajando». Ese dispositivo contenía 17 «archivos borrados recuperados» con traducciones de los pinchazos telefónicos.