Ochenta y cuatro preguntas al jurado cierran el juicio por crimen de Isabel Carrasco

EFE

ESPAÑA

Atlas TV

Los miembros del tribunal popular no tienen plazo para emitir su veredicto y permanecerán incomunicados durante el tiempo que duren las deliberaciones

17 feb 2016 . Actualizado a las 16:19 h.

El jurado del juicio por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco ha iniciado poco antes de 12.00 horas sus deliberaciones tras recibir las 84 preguntas que les ha trasladado el presidente del tribunal, Carlos Álvarez, y que deberán responder como base de su veredicto.

El presidente-magistrado ha dado una serie de explicaciones a los nueve miembros del jurado durante más de un hora y, tras una breve pausa, han comenzado sus deliberaciones en la sede de la Audiencia provincial de León. El jurado deberá emitir un veredicto sobre la base de declarar «probados o no probados» los hechos justiciables que serán objeto del mismo, además de proclamar la «culpabilidad o no culpabilidad» de las tres acusadas. En el banquillo de los acusados se sientan Montserrat González, autora confesa de los disparos que acabaron con la vida de Isabel Carrasco; su hija, Triana Martínez, y la policía local Raquel Gago.

El presidente del tribunal ha explicado al jurado que el primero de los hechos justiciables sobre el que deberán pronunciarse es la muerte de Isabel Carrasco, y ha precisado que en este caso concurre la circunstancia de alevosía por haber sido causada por la espalda y sin que la víctima tuviera la mínima oportunidad de defenderse. El segundo hecho justiciable es el acometimiento de un asesinato a una autoridad, debido a que Isabel Carrasco era la presidenta de la Diputación de León, lo que constituye el delito de atentado agravado con el uso de armas de fuego. El jurado deberá delimitar si en el asesinato pesó el cargo que ostentaba la víctima y si fue asesinada precisamente por ello.

El tercer hecho justiciable es la posesión de dos armas de fuego, a las que se había borrado el número de serie de serie, para cuya posesión no tenían licencia las acusadas, lo que constituye un delito de tenencia ilícita de armas.

Solo para la acusada Raquel Gago, y como alternativa en caso de que no fuera declarada culpable de asesinato, el jurado debe analizar el hecho justiciable de haber ocultado el revólver del crimen después de enterarse de su comisión, lo que supondría un delito de encubrimiento. En el que caso de que Raquel Gago fuese condenada sólo por encubrimiento, el presidente del tribunal ha pedido a los miembros del jurado que se pronuncien sobre el atenuante de confesión por la entrega del arma antes de ser imputada.

El presidente del tribunal también ha destacado durante su exposición que la defensa ha planteado la eximente de alteración física con carácter incompleta para Montserrat González, lo que equivaldría a tener afectada, pero no anulada, la normal facultad para comprender el hecho cometido. En caso de apreciarse en base a los informes psiquiátricos presentados por los peritos de la defensa, la condena podría verse reducida notablemente.

El jurado no tiene plazo para emitir su veredicto y permanecerá incomunicado durante el tiempo que duren las deliberaciones. Para declarar culpable a alguna de las acusadas se precisa de siete de los nueve votos del jurado, mientras que para considerarla no culpable tan sólo hacen falta cinco. Una vez conocido el veredicto del jurado, en el plazo de una o dos semanas, el magistrado-presidente emitirá una sentencia con las penas que impone a las acusadas que resulten condenadas.

El juicio por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León Isabel concluyó el pasado lunes con la petición del fiscal de que las tres acusadas sean condenadas porque «entre las tres urdieron el crimen», para lo que ofreció al jurado varias alternativas. Dos de las acusadas hicieron uso de su derecho a la última palabra. Triana Martínez para insistir en que fue acosada sexualmente por Isabel Carrasco y la policía local Raquel Gago para proclamar su inocencia.

La primera de las alternativas que presentó el fiscal al jurado ha sido la rebajar en un año la pena por el delito de asesinato para las tres acusadas, por lo que pasaría de 20 a 19 años. Si prosperara esta opción, las tres acusadas serían condenadas a 22 años: 19 por asesinato y 3 más por un delito de tenencia ilícita de armas.

Consciente de que esta alternativa será difícil que la avale el jurado, Fernández abrió la opción de un delito de cómplices de asesinato para las dos últimas e incluso de encubridora para la policía local. Esta segunda opción que afecta a Triana Martínez y a Raquel Gago estaría penada con 15 años de prisión, 12 por ser cómplices en el asesinato y tres más por tenencia ilícita de armas. Finalmente, la tercera alternativa establece condenar a Raquel Gago 3 años por un delito de encubrimiento, que serían seis al sumar la tenencia ilícita de armas.

Tres mujeres esperan veredicto con distintas expectativas

Las dieciséis jornadas del juicio por el asesinato de la presidenta de la Diputación de León Isabel Carrasco sólo han dejado claro que la autora confesa del crimen, Montserrat González, fue la que apretó el gatillo, pero aún persisten muchas incógnitas sobre el grado de implicación de las otras dos acusadas.

Tres mujeres esperan veredicto con distintas expectativas: sabiéndose condenada de antemano -en el caso de Montserrat González- o con la esperanza de ser absueltas, para las otras dos acusadas. El juicio ha despertado una enorme expectación tanto por la personalidad de la víctima, la política más poderosa de León que dirigía la Diputación con mano de hierro, como por la de las acusadas: Montserrat González y Triana Martínez, esposa e hija de un inspector jefe de Policía con ejercía como comisario en Astorga, y Raquel Gago, una agente de la Policía Local de León.

Montserrat González

El fiscal solicita para ella una pena de 22 años de prisión (19 por asesinato en concurso ideal con otro de atentado a la autoridad y 3 por tenencia ilícita de armas), que su defensa rebaja a 4 años y 6 meses por enajenación mental cuando sucedieron los hechos. La autora confesa del crimen se sabe condenada, aunque aún confía en que el jurado tenga en cuenta el informe psiquiátrico que encargó su defensa y en el que consta que sufre un tipo de paranoia denominado trastorno de ideas delirantes persistente.

El informe de imputabilidad encargado por la jueza instructora concluye que no sufre ningún tipo de enfermedad mental y que sabía perfectamente lo que hacía cuando disparo por la espalda y a escasos centímetros hasta en cuatro ocasiones -la cuarta bala se encasquilló y no salió del tambor del revólver- contra Isabel Carrasco a las 17.15 horas del 12 de mayo del 2014. «Estaba obsesionada con ella porque estaba perjudicando a mi hija y lo seguiría haciendo», declaró Montserrat González ante el tribunal, quien ha insistido en cargar con toda la responsabilidad del crimen y exculpar a su hija y a Raquel Gago.

También apostilló con voz segura y sin atisbo de duda que no se arrepiente de lo que hizo porque tenía que elegir entre la vida de «la Carrasco» -tal y como citó a la víctima en muchas ocasiones- o la de su hija, que estaba destrozada y sufría una profunda depresión.

Triana Martínez

El fiscal ofrece dos alternativas de condena: la misma que a su madre, o que se sea considerada cómplice de asesinato y condenada a 12 años, más 3 por tenencia ilícita de armas. Su defensa pide la libre absolución. La hija de la asesina confesa ratificó la versión de su madre e insistió en que no conoció en ningún momento en el plan para matar a Isabel Carrasco. No obstante, será difícil que se libre de una larga condena porque hay dos pruebas determinantes que pesan en su contra: el hallazgo de restos de pólvora en las botas que llevaba puestas el día del crimen -lo que probaría que había hecho prácticas de tiro con anterioridad- y las numerosas búsquedas halladas en sus ordenadores relativas a la forma de comprar un arma.

Durante su declaración insistió en que su relación con Isabel Carrasco comenzó siendo muy buena cuando entró en la Diputación como interina para ocupar una plaza de ingeniero de telecomunicaciones, pero se torció cuando fue acosada sexualmente por la dirigente del PP y no cedió a sus pretensiones, según dijo en el juicio. El letrado de Triana Martínez ha hecho de este supuesto acoso sexual la base de su defensa para justificar el odio que germinó en el interior de Montserrat González hacia Isabel Carrasco.

Raquel Gago

El fiscal tiene especial interés en que Raquel Gago sea condenada porque está convencido de su culpabilidad y por ello amplía a tres las alternativas de condena: 22 años, como a Montserrat González y Triana Martínez; 15, como en el caso de la segunda, y una opción que sólo ofrece para ella, la de tres años por encubrimiento y otros tres por tenencia ilícita de armas. La tercera acusada del crimen, que siempre ha negado su participación, es la gran incógnita de este crimen, en el que se ha visto implicada por no acudir a la Policía y decir que había estado con Montserrat González y Triana Martínez media hora antes del asesinato y que se encontró «casualmente» con la segunda apenas unos minutos después.

Según su versión, fue en ese segundo encuentro «casual» cuando Triana Martínez introdujo en su coche la bolsa con el arma sin que ella se percatase. Raquel Gago ha explicado que no acudió a la Policía porque se bloqueó y no podía creer lo que estaba sucediendo, lo que en términos psiquiátricos se conoce como disonancia cognitiva.