Rajoy fía su futuro político al fracaso de Sánchez y a unas nuevas elecciones

El PP anunció que declinará de nuevo la investidura 

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madrid / la voz

Mariano Rajoy sabe que solo puede repetir como presidente si hay nuevas elecciones. Fía ya su futuro político al fracaso de Pedro Sánchez en su intento de formar Gobierno. De hecho, el PP se prepara ya para este escenario, que solo se daría si el líder socialista no consigue formar una alianza que le conduzca a La Moncloa. Hoy el rey reanuda la segunda ronda de consultas y recibirá a Pablo Iglesias y Albert Rivera; mañana hablará con Sánchez y Rajoy. La situación no ha variado para el mandatario del PP, que sigue sin contar con ningún apoyo para su investidura y tiene una mayoría absoluta en contra. Por lo tanto, salvo una nueva y muy improbable jugada inesperada, declinará de nuevo someterse a un debate que tiene perdido de antemano y en el que sería sometido al fuego cruzado de toda la oposición, más aún tras le monumental escándalo de Valencia. Así lo anunció ayer el vicesecretario general Javier Maroto. «Si no hay modificaciones en los apoyos recibidos no hay razones para hacer cambio en las posiciones», aseguró.

Los populares tenían muchas esperanzas puestas en que los barones frenaran en seco al secretario general en el comité federal del sábado en sus aspiraciones a pactar con Podemos. Pero este está mostrando ser un contendiente correoso y determinado a encabezar el próximo Gobierno.

Jarro de agua fría

La estrategia de Sánchez para puentear a los barones anunciando una consulta a las bases de cualquier acuerdo de gobierno al que pueda llegar cayó como una jarro de agua fría en la sede popular de Génova. «Ayer el PSOE dio un nuevo giro y Pedro Sánchez ha generado un nuevo problema en el partido, algo que nadie podría esperar», aseguró Maroto. «Sánchez ha conseguido ser el primer secretario general que enfrenta a la militancia con la dirección, que divide las opiniones con la militancia respecto a los barones territoriales, que divide aún más las posiciones del PSOE», añadió. Además, señaló que «la propuesta de Gobierno radical que tiene Pedro Sánchez en la cabeza es un laberinto sin salida».

El dirigente popular dijo que su partido «en lugar de escuchar a unos miles de militantes del PSOE, que tienen todo nuestro respeto, se escuche a millones de votantes, que tienen la legitimidad de haber dicho de forma contundente que en España en el 2016 quieren moderación y estabilidad.

Los socialistas reiteraron su mensaje. «Si Rajoy vuelve a decir no al jefe del Estado, tendrá que apartarse definitivamente de su partido y de la política y el PSOE y Pedro Sánchez asumirán la responsabilidad, sostuvo su portavoz en el Congreso, Antonio Hernando. Este trató de traspasar la presión al presidente en funciones: «Rajoy tiene 48 horas para decidir si va a pasar a la historia como el presidente más irresponsable de la historia de la democracia».

Sánchez logró superar el difícil escollo del comité federal y se dispone a aceptar el encargo de tratar de conformar una mayoría si Felipe VI se lo encomienda. Ahora tiene vía libre para empezar a negociar, pero la poderosa presidenta andaluza y sus aliados están dispuestos a supervisar todo lo que haga. La propuesta de someter los acuerdos a referendo de los militantes les cogió por sorpresa, pero tuvieron que aceptarlo a regañadientes. «La consulta a los militantes entronca con los grandes partidos socialistas europeos, como el alemán o el francés, que consultaron a sus militantes sobre los pactos de gobierno o la Constitución europea», afirmó Hernando para defenderla. En privado, los críticos denuncian la deriva asamblearia que quiere imponer Sánchez en el PSOE en su propio beneficio.

Los críticos del PSOE ya solo confían en que Iglesias impida el acuerdo

La decisión de Pedro Sánchez de someter a la votación de los cerca de 190.000 afilados del PSOE un eventual pacto de Gobierno despierta muchas incógnitas entre los dirigentes socialistas, pero existe un cierto consenso general, y que solo algunos cuestionan, sobre que la suya es una batalla ganada. Tanto es así que los más críticos con su gestión están ya convencidos de que solo Podemos puede evitar que Sánchez acabe liderando un Ejecutivo de coalición sustentado en los independentistas. De poco sirve que la dirección del partido insista en que esa no es ni su única ni su primera opción.

«El recurso tramposo de la consulta a las bases -aduce una de las personas con peso interno que más desconfían del secretario general- es para pactar con Podemos». A su juicio, como al de buena parte del núcleo duro de Sánchez y al de no pocos dirigentes territoriales, es casi imposible que los militantes rechacen un pacto en los términos en los que presuponen que, llegado el caso, se someterá a votación. Quienes desearían sustituir a Sánchez por Susana Díaz argumentan que, con su movimiento táctico, el secretario general se lo ha puesto «muy fácil» a Pablo Iglesias, que ahora «va a elevar todavía más el precio» de su respaldo. Pero consideran que el líder de Podemos siempre ha sido más partidario de forzar unas nuevas elecciones y que, aún cabe una «esperanza» de que sea él quien haga saltar por los aires ese entendimiento del que recelan.

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