Rajoy responde a Albert Rivera que «el candidato del PP lo decide el PP»

nuria vega MADRID / COLPISA

ESPAÑA

Nacho Gallego | EFE

Dice que no renunciará a la reelección para hacer un pacto de gobierno

30 ene 2016 . Actualizado a las 10:06 h.

Mariano Rajoy no está dispuesto a dejar su futuro en manos de Ciudadanos ni a permitir que sea el equipo de Albert Rivera el que, llegado el caso, exija la cabeza del presidente de los populares como condición para aceptar un pacto de Gobierno. «El PP va a seguir manteniendo su independencia, y lo que haga el PP lo decide el PP», respondió ayer Rajoy a sus adversarios en un intento de templar el clima de cuestionamiento de su continuidad que se ha instalado esta semana en los corrillos políticos propios y ajenos. La advertencia supone, en el fondo, una reivindicación de su capacidad para gestionar su propia trayectoria, un mensaje a quienes, en Ciudadanos o incluso en el PSOE, reclaman como solución al bloqueo la retirada del jefe del Ejecutivo.

Dirigentes del PP transmiten estos días su convicción de que si llegara a ser un obstáculo para que los populares continúen en la Moncloa, el presidente no tendría inconveniente en dar un paso atrás y ceder espacio a su sucesor. Pero, del mismo modo que transmiten esta idea, descartan que la salida de su líder, de producirse, vaya a ser «humillante».

En este sentido, fuentes populares recuerdan el ejemplo cercano de las conversaciones entre Junts pel Sí y la CUP que terminaron por convertir a Artur Mas en moneda de cambio. Eso es precisamente de lo que se huye en el PP. «No estamos para inventos, para poner al quinto de la lista, traer uno de fuera o hacer cosas que nada tienen que ver con la voluntad de la gente», subrayó el presidente del Gobierno ante la junta directiva regional del PP en Valladolid. La ovación de los presentes supuso el aval a que el destino de Rajoy lo decide Rajoy, el mismo que tiene las riendas del partido y que, por ahora, no avanza cuáles son sus intenciones o hasta dónde está dispuesto a llegar.

Humildad

En el corto plazo, y a cuatro días de su segunda reunión con el rey tras las elecciones, sostiene que el «PP mantiene su candidatura a la presidencia del Gobierno». Habló ayer del partido en genérico, sin precisar, como otras veces, que es él quien ostenta esa «candidatura». Pero las fuentes oficiales de la Moncloa se apresuraron a aclarar que su continuidad no está a día de hoy cuestionada.

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, exigió tras el Consejo de Ministros «humildad» y «un examen de conciencia» a quienes como Rivera no han ganado las elecciones y negó que Rajoy vaya a marcharse para facilitar la investidura: «Pues mire, no va a ser así». También el titular de Exteriores avisó a Ciudadanos de que el presidente «no es negociable». «Rajoy es la pieza fundamental del PP, el que da estabilidad al partido y me parece bastante irracional intentar tener un Gobierno estable desestabilizando al primer partido de este país», censuró José Manuel García-Margallo. Esa es la razón fundamental, explican fuentes del PP, por la que no se anticipará ningún escenario. «Cuando tenga que irse, se irá, no lo anunciará», conjeturan quienes creen que en este momento la prioridad es mantener cohesionada la organización.

El presidente alimenta, además, una pequeña esperanza de que se cumplan sus previsiones iniciales y el PSOE, si es que fracasa en sus conversaciones con Podemos, acepte negociar con el PP. La negativa de Pedro Sánchez, expresada por activa y por pasiva, a dialogar con Rajoy sigue sin ser argumento de peso suficiente. «Que nadie se preocupe porque el momento llegará», sorprendió el jefe del Ejecutivo, convencido de que la alternativa de izquierda «suma, pero es ingobernable». La suya, la del entendimiento entre PP, PSOE y Ciudadanos, sigue siendo su única opción. Todo lo demás, incluida la posibilidad de que los socialistas demanden la abstención de los populares para un Ejecutivo con Ciudadanos, son, a su entender, «especulaciones». «Este partido está para pocas bromas, nadie nos va a decir lo que tenemos que hacer porque lo tenemos muy claro, lo sabemos muy bien y aquí hay gente muy competente -incidió sin desvelar más- que es capaz de resolver situaciones como esta».

Tuvo, al menos, un momento de respiro cuando el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, le expresó su apoyo. El mismo dirigente que recomendó a Rajoy tras los comicios autonómicos del 2015 mirarse «al espejo», cerró ayer filas y se situó «al lado o detrás» del jefe.

Ciudadanos aprieta y exige autocrítica a los populares

Casi al mismo tiempo que el presidente del Gobierno advertía desde Valladolid de que «quien no haga lo que es debido, se va» del Partido Popular, el secretario de Comunicación de Ciudadanos apretaba las tuercas al jefe del Ejecutivo. Fernando de Páramo, que descartó tener intención de «hacer las primarias» a los populares, sí dejó entrever la necesidad de «regeneración» y «limpieza» en la principal fuerza política del país, sobre todo la semana en la que se han producido detenciones en el PP valenciano. Cuando aún no han arrancado las negociaciones, en Ciudadanos censuran que ni Rajoy ni el secretario general del PSOE estén «a la altura» de lo que el momento político demanda, y reclaman también a Pedro Sánchez gestos en favor del entendimiento.