El PSOE escenifica en Valencia el inicio del vuelco en las autonomías

García-Page firma hoy con Podemos el pacto que garantiza su investidura

Ximo Puig, nuevo president de las Corts Valencianas
Ximo Puig, nuevo president de las Corts Valencianas

MAdrid / La Voz

El vuelco político generado en el mapa autonómico español tras las pasadas elecciones comenzó a materializarse ayer con la reconquista por parte del PSOE de la Comunidad Valenciana, uno de los bastiones políticos del PP, que llevaba gobernándola ininterrumpidamente desde el año 1995 y que desde ayer estará regida por el socialista Ximo Puig. Esa plasmación del vuelco se completará hoy, cuando los socialistas firmen con Podemos ante notario el acuerdo que han alcanzado para la investidura de Emiliano García-Page como nuevo presidente de Castilla-La Mancha, una comunidad que Rajoy había convertido en emblema de su fortaleza política desde que la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, se hiciera en el año 2011 con la presidencia de una autonomía que hasta entonces no había conocido otro Gobierno que el del PSOE.

Consciente del poder simbólico de ese relevo, el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, arropó ayer al socialista Ximo Puig en su toma de posesión como nuevo presidente de la Comunidad Valenciana, en un acto al que también asistió el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Según aseguró el secretario general de los socialistas, el acceso de su partido a la presidencia de esta comunidad permitirá «recuperar la senda de la ejemplaridad en la acción política, la transparencia y la recuperación de los derechos sociales perdidos». «Se trata de un gobierno de progreso liderado por un gran socialista y estoy convencido de que será también un gran presidente de la Generalitat», señaló Sánchez. Zapatero alabó también los «buenos fundamentos morales» de Puig, del que dijo que es una «buena persona», algo que, a su juicio, es la «primera condición» que deben tener los gobernantes.

Puig aseguró en su discurso que asume «la voz del pueblo» que, según dijo, pide «cambio, justicia e igualdad». Hoy mismo presentará a su nuevo Gobierno, que tendrá una composición pactada con Compromís. En un discurso en el que entremezcló el castellano y el valenciano, afirmó que su mandato supondrá «un cambio fundamental: la recuperación del poder por parte de los ciudadanos y un gobierno al servicio de las personas». En presencia también del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, Puig Incidió además en el maltrato financiero e inversor que, a su juicio, sufre la Comunidad por parte del Estado central y afirmó que «la lealtad entre españoles tiene que ser en los dos sentidos: de la Comunidad al resto de España y del resto de España a la Comunidad».

Acuerdo en Castilla-La Mancha

García-Margallo aseguró luego que comparte esa reivindicación porque siempre ha entendido que el sistema de financiación autonómica que el Gobierno de Rajoy heredó de Zapatero «discriminaba y discrimina a la Comunidad Valenciana». Agregó además que «un político que no reivindica no es un político».

Asegurada la presidencia de la Comunidad Valenciana, el siguiente paso del PSOE es garantizarse la de Castilla-La Mancha. Para ello, el socialista García-Page firmará hoy con Podemos un acuerdo, que ya ha sido refrendado por las bases del partido de Pablo Iglesias, que le permitirá ser investido el 1 de julio con los votos de los quince diputados del PSOE y los dos de Podemos, que suman en total 17 escaños frente a los 16 que obtuvo el PP. El acuerdo de investidura incluye, entre otras, medidas de reforma democrática de las instituciones, cambios del Estatuto de Autonomía, transparencia y rescate ciudadano.

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