Donde dije digo, digo Diego

La Voz EN LA FRONTERA

ESPAÑA

25 abr 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Somos muy injustos con Rajoy. Al presidente se le acusa constantemente de haber incumplido sus promesas electorales, señeramente su compromiso de rebajar impuestos. Pero así como se le concede que ha acabado haciendo en muchos casos lo contrario de lo que anunció, no se le ha reconocido suficientemente su capacidad para hacer una cosa y la contraria. Es lo que ha ocurrido en el Ministerio de Justicia. En una legislatura le ha dado tiempo a freírnos a tasas en los juzgados y a suprimir muchas de ellas; pero, sobre todo, ha conseguido soliviantar a prácticamente todos los sectores sociales con una cadena de reformas (penales, procesales, aborto, organización judicial, etcétera) que Ruiz-Gallardón se empeñó en llevar adelante contra viento y marea para que su sucesor ocupe todo su tiempo en deshacer la madeja. Resultado: una legislatura perdida en uno de los sectores, el judicial, que más urgentes y profundas reformas necesita. Y lo peor es que la rectificación responde más a cálculos electores que a un reconocimiento de errores cometidos. Cierto que el talante de Catalá es muy distinto al de Gallardón, pero uno y otro solo hacen lo que les encomienda el presidente. Las contrarreformas en justicia y en sanidad demuestran que, en política, aplicar el rodillo parlamentario, por mucha mayoría que se tenga, siempre conduce al fracaso.