La fortuna de Pujol en el extranjero no figuraba en el testamento de su padre

El documento deja en entredicho la versión del expresidente catalán para justificar el elevado patrimonio que la familia ha gestionado en Andorra

Pujol saluda a la prensa a la entrada de un acto en Barcelona antes de que se destapase el caso.
Pujol saluda a la prensa a la entrada de un acto en Barcelona antes de que se destapase el caso.

madrid / colpisa

Ni una sola palabra. El testamento de Florenci Pujol, padre del expresidente de la Generalitat, no dispuso en ningún momento que su dinero, ni fuera ni dentro de España, ni ninguno de sus bienes muebles o inmuebles fuera a parar a sus nietos ni a su nuera, Marta Ferrusola.

El documento, recién incorporado al sumario del Juzgado de Instrucción 31 de Barcelona que investiga el origen de la fortuna del clan, deja aún más en entredicho la versión de Jordi Pujol. El expresidente, el pasado 25 de julio, aseguró que fue su padre el que «dispuso como última voluntad específica» que parte de su fortuna fuera a parar a sus hijos y a Ferrusola y que esa herencia de hace más de tres décadas es la que explica la fortuna que la familia ha venido gestionando en Andorra.

Conforme a este documento, Florenci Pujol hizo testamento ante notario el 7 de marzo de 1967 en Barcelona. En ese documento expresa taxativamente que su «única y universal heredera» era su mujer, María Soley Mas, y que a su hijos, Jordi y María, les dejaba la «legítima que con arreglo a ley corresponda». En el único testamento válido, el que luego sirvió para cobrar la herencia de Florenci Pujol, según recuerdan fuentes del proceso, el después fallecido no introdujo, y lo podría haber hecho, ninguna cláusula para favorecer a sus nietos, incluso para dejarles un dinero sin cuantificar en el extranjero.

Otros documentos recién enviados al juzgado por el Consejo del Notariado desmienten también la versión de la herencia del expresidente autonómico.

El 28 de marzo de 1981, Pujol y su hermana, María, y su madre volvieron a acudir al notario para comunicar que Florenci Pujol había muerto el 30 de septiembre de 1980 y que ellos venían a hacerse cargo de la herencia. Y solo ellos tres, ningún nieto ni ninguna nuera, se repartieron el dinero, tal y como había dejado establecido el finado.

Jordi Pujol heredó exactamente 13.128.647 pesetas de la época, un buen dinero pero nada que ver con la fortuna aflorada por sus hijos desde Andorra. El legado de Florenci Pujol a su hijo fue exclusivamente una finca en Sant Pere de Premía valorada entonces en tres millones de pesetas; 6.750 acciones de la compañía Cedat por valor de 6.750.000 pesetas; otras 675 acciones de Banca Catalana por valor de 3.375.000 pesetas; tres acciones más de la misma entidad valoradas en 3.000 pesetas y 647 pesetas en metálico.

La hermana del exjefe del Ejecutivo autonómico se hizo con la misma cantidad, mientras que la madre de Jordi Pujol heredó, ella sí, una verdadera fortuna para la época: 78 millones de pesetas.

Sin duda estos documentos estarán bien presentes durante la declaración, el próximo 27 de enero, de Jordi Pujol, Marta Ferrusola y tres de sus hijos, Marta, Mireia y Pere. Los cinco están llamados a explicar ante Beatriz Balfagón, titular del juzgado 31 de Barcelona, el origen de la famosa fortuna en Andorra.

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