Desaparecido

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

Mal vamos si la única respuesta del Gobierno es lanzar al fiscal contra Mas. Y peor aún que la líder del PP catalán ejerza de portavoz de la Fiscalía. No solo por lo que supone de injerencia política en la actividad judicial, sino porque da la impresión de que es el sector más derechista del PP el que orienta la reacción al redoblado desafío independentista. Es inconcebible la desaparición de Rajoy. La prudencia no es excusa, porque la cautela no está en el silencio, sino en una respuesta adecuada, sensata y razonada. La sociedad necesita unas mínimas dosis de liderazgo, especialmente en situaciones críticas. Y si Rajoy no ve necesario decir algo en tres días, igual es que no se necesita un presidente. Porque su mutismo permite a los extremismos ocupar el espacio que deja vacío. Ante la desaparición de Rajoy, el discurso de Mas se está enseñoreando del espacio público. Sea cual sea la iniciativa judicial, que en todo caso debe ser autónoma de la política, ni es la solución ni puede ser la única respuesta. Es obligación del Gobierno y una necesidad de la sociedad que Rajoy deje de eludir y gane la batalla política a Mas. Hay que impedirle que se siga apropiando de Cataluña, colonizándola con una idea particular que no es la de la mayoría de los catalanes. Porque el independentismo fue derrotado el domingo. Y hay que decirlo alto, claro y cuantas veces sea necesario. Hay un problema con el encaje de Cataluña al que hay que dar salida. Pero esa salida no es la independencia. Y no se puede dejar que Mas siga dando a entender otra cosa.