La elección de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE permitió, según dicen en la dirección del partido, detener la sangría de militantes que sufrían desde el final de la legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, pero no lo suficiente como para evitar que un grupo incipiente como Podemos le iguale en semanas en número de seguidores. Es cierto que la comparación tiene trampa; los inscritos en el partido de Pablo Iglesias no pagan cuota alguna, pero el dato ha puesto el foco sobre algo que los socialistas ya llevaban tiempo rumiando: a la gente hay que ponerle las cosas fáciles. A partir de ahora, habrá «afiliados directos» por Internet.
La figura ya aparecía en los documentos de la conferencia política con la que Alfredo Pérez Rubalcaba trató de actualizar ideas y estructuras, pero no se llegó a regular. Ayer, en una reunión con los secretarios de organización regionales, en la que se pulsó el botón de arranque de la maquinaria electoral para las autonómicas y municipales de mayo del 2015, el número dos del partido, César Luena, propuso su regulación. El afiliado directo también contribuirá económicamente, pero no tendrá vinculación con agrupaciones locales o de barrio. Su adscripción será al PSOE federal o, si lo especifica, a una federación concreta.
Los socialistas pretenden ganar adeptos de cara a una contienda en la que Podemos, dicen las encuestas, volverá a irrumpir con fuerza. De momento tratan de hacer una lectura positiva. «Somos el partido que mejor aguanta y que mayor capacidad tiene de recuperación», aducen. Esa recuperación la fían al tirón de su nuevo líder, mejor considerado que la marca.