Fran, la cara B del pequeño Nicolás

La imagen angelical que se está presentando del joven detenido por estafa no se corresponde con el perfil agresivo, faltón violento, bebedor conflictivo y mentiroso del pequeño Nicolás que describen algunas de las personas que se toparon con él

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Las fuerzas de seguridad seguían desde hace tiempo la rocambolesca trayectoria de Fran, ese émulo del Frank Abagnale que Steven Spielberg retrató en el filme Atrápame si puedes, al que los medios han bautizado como el pequeño Nicolás. Y saben que su perfil es muy distinto al del joven ambicioso pero inofensivo que se está presentando. La investigación y las declaraciones de quienes se toparon con él dejan claro que si su capacidad camaleónica fue clave para hacerse pasar por quien no era y engañar a sus víctimas, también ha servido para confundir a quienes tratan de desentrañar su misterio dibujando un retrato de él que no se corresponde con la realidad. El hombre al que se acusa de los delitos de usurpación de funciones públicas y estafa no es un niño educado que solo busca relaciones y dinero, como dicen algunos, sino un estafador sin escrúpulos, agresivo, ultraderechista, con serios problemas con el alcohol y rodeado de mujeres. Más que al del pequeño Nicolás, su perfil, responde al del agresivo y maleducado Fran.

Existen varios episodios relativamente recientes que demuestran que, a sus 20 años, Francisco Nicolás no utilizaba sus disfraces de empresario, asesor del Gobierno o agente del CNI solo para ganar dinero o medrar socialmente, sino también para amenazar a quien le contrariaba, como un vulgar matón. Un taxista barcelonés asegura que el pequeño Nicolás le amenazó el pasado 7 de septiembre con pegarle «dos tiros» y quedarse «tan ancho» después de obligarle a gritar «viva España y viva Franco». El delito del conductor había sido defender el referendo independentista catalán. Antes, Fran había hecho lo mismo con un empresario de hostelería madrileño que pretendía cobrarle la abultada factura de una noche de copas en la que él y sus amigos habían agotado las existencias de alcohol. La amenaza en este caso fue enviarle unos matones y cerrarle el local gracias a sus influencias. Ese carácter agresivo y faltón salía a relucir incluso cuando se adentraba en la política. Desde el 2010, Francisco Nicolás era amigo y colaborador de Álvaro Ballarín, hoy concejal del distrito madrileño de Moncloa Aravaca. Y cuando, en enero del 2013, este disputó la presidencia del PP en este distrito a José Carril, Francisco Nicolás insultó en público a este último el día de la votación llamándole «delincuente y estafador». Además, según la versión de Carril, insultó también a varias mujeres mayores, a las que llamó «viejas» y las conminó a abandonar el local. El pequeño Nicolás está denunciado por estos hechos.

Bebedor compulsivo

Pese a su juventud, Fran tiene un perfil de bebedor compulsivo, incapaz de controlar su tendencia consumir en exceso, incluso mientras perpetraba sus presuntas estafas. La ingesta de alcohol sacaba a relucir casi siempre su carácter violento. En una ocasión, mientras comía con un empresario, llamó a la policía porque, en su delirio, pensaba que alguien le estaba persiguiendo. Los agentes que acudieron a la llamada comprobaron su evidente estado de embriaguez y abandonaron el local sin hacerle caso. La respuesta del pequeño Nicolás fue insultarlos y decirles que no valían para nada. Y este mismo año, también presuntamente borracho, mientras tomaba copas con amigos en una terraza de Madrid, insultó de manera violenta a una mujer, a la que llamó «zorra» sin motivo alguno. Cuando algunos clientes le recriminaron su actitud, apareció un guardaespaldas que apartó a estas personas y se llevó a Nicolás y a sus amigos.

Los problemas de Francisco Nicolás con el alcohol no son extraños si se tienen en cuenta sus costumbres a la hora de beber. Aunque acostumbra a tomar gin-tonic casi todas las tardes en una conocida terraza de Madrid, a Fran lo que de verdad le gusta es el vodka. Y no en pequeñas cantidades, precisamente. En Marbella, en donde en los últimos dos años llegó a hacerse un nombre al tirar de cartera en los locales caros, pedía siempre botellas enteras de esta bebida, en concreto de la marca Belvedere, en formato magnum, de 1,75 litros. Y cada noche caían varias, a pesar de que su precio en esos locales no baja de 500 euros la botella. En esas juergas, rodeado siempre de un grupo de amigos, solía hacerse cargo de todas las facturas y pagaba siempre con billetes grandes.

Acumulación de contactos de alto nivel

Más allá de su evidente intención de acumular el mayor número de contactos de alto nivel, cuanto más poderosos mejor, para dar mayor verosimilitud a sus estafas, los especialistas consultados creen que el pequeño Nicolás puede padecer algún tipo de trastorno de tipo narcisista e incluso bipolar que justificaría ese repentino paso de la educada seducción a la agresividad. Las imágenes que han salido a la luz estos días muestran que, siendo todavía muy niño, tenía ya obsesión por los focos. En casi todas los vídeos o fotos en los que se le ve junto a gente importante, está más pendiente de mirar de frente a la cámara que del personaje al que acompaña.

Ni los investigadores ni las personas que trataron con él se han referido nunca a Fran como el pequeño Nicolás. Es un apodo que ha hecho fortuna en los medios por ser el título de una serie de libros infantiles del escritor y guionista de historietas francés René Goscinny, el creador de Astérix. En esas obras, Nicolás es un niño travieso de 6 años de edad que se mete constantemente en problemas, poniendo en aprietos a sus padres y profesores y a través del cual el autor desnuda los absurdos y contradicciones del mundo adulto. Nada que ver con Fran.

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