¿Austeridad o grandes fastos?

Alfonso Andrade Lago
alfonso andrade MADRID / ENVIADO ESPECIAL

ESPAÑA

El perfil bajo de la proclamación divide a expertos en imagen y protocolo

19 jun 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

La extrema sencillez de los actos de proclamación del rey divide a expertos en protocolo e imagen. Para unos, la decisión es acorde al parlamentarismo del acto y a la necesidad de asociar la marca Felipe VI a la austeridad que emana hoy del país. Para otros, eso está en contradicción con el empuje que supondría para la marca España la presencia de las principales casas reales en la ceremonia.

Asunto de marcas

Austeridad contra fastos. La ceremonia de proclamación evidencia un choque de intereses «entre la marca Felipe VI, la marca monarquía y la marca país», apunta Víctor Sánchez del Real, experto en imagen y comunicación de figuras públicas y fundador de la consultora Elocuent.com. En su opinión, hay «un conflicto de libro» y una enorme «desalineación entre los tres elementos». Es evidente que a la marca Felipe VI, afirma Sánchez del Real, le interesa una ceremonia «de muy bajo perfil, sin excesiva ostentación por el momento que vive el país», y la hace así con la doble intención de «no provocar a los antimonárquicos» y de «mostrar austeridad» en un momento de crisis profunda. Sin embargo, los intereses particulares del rey «priman en este caso sobre los de la institución monárquica y los del país». Las bodas regias «tienen un elevado impacto para la marca España, valorable en millones de euros, algo impagable en una nación que vive del turismo». La austeridad contraviene «el interés general» y supone «una renuncia simbólica absurda, porque la monarquía es imagen, liturgia».

Precipitación

En Twitter, muy tarde. En cuanto a la estrategia de la ceremonia, Sánchez del Real detecta «una enorme precipitación» que tampoco ha ayudado «a la marca España». Pone como ejemplo la creación de la cuenta de Twitter «apenas medio mes antes de los actos». Para el experto en imagen, es evidente que Felipe VI ha trabajado «su propia marca», que «no está sincronizada con las otras dos».