Balas, palabras


Hay palabras que suenan como disparos en la nuca. Deberían avergonzarnos a todos. Hay palabras que nos hacen dudar de la condición humana. En el instante del asesinato de la presidenta de la Diputación de León, una persona, con su cadáver aún caliente tendido sobre el puente, lanzaron bombas de racimo por las redes sociales. ¿Pretendían ser ingeniosos?, ¿buscaban el aplauso o la complicidad de alguien?, ¿pretendían hacer política?, ¿qué clase de política? Fue algo tan lamentablemente previsible como repugnante. Quienes defienden esto como libertad de expresión confunden expresión con agresión. Entre los ¿inconscientes? había dos concejalas del PSOE, de Meis y de Vilagarcía. Ambas tocaron las teclas equivocadas. Su partido hizo lo que tenía que hacer: hoy ya son exconcejalas. Ya no representaban a nadie. Deshonraron a la política. Y más: amenazando a otras personas, intentaron pervertirla. Deshonraron a la ciudadanía. Habrá quien responsabilice a las redes sociales de estos disparos verbales. Se equivocan. La culpa es de quien usa el teclado como un gatillo. Qué triste que alguien haya podido regodearse con una muerte. Qué tragedia que alguien pueda llegar a bromear con lo más trágico que le puede pasar a un ser humano.

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Balas, palabras