Un paso adelante

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

Hay dos cosas en las que estamos a la cabeza de Europa: en desempleo y en corrupción. Ese es el retrato fiel de España, por mucho que en algún arrebato de indocumentada euforia hayamos querido colocarnos en un podio en el que realmente nunca hemos estado. Y no es pesimismo. Porque ambos son problemas estructurales, que provienen de una determinada forma de hacer. La corrupción es la derivada de una cultura de ejercicio del poder público clientelar, sin control y sin transparencia. Pesimismo sería pensar que se trata de un mal imposible de erradicar. Pero no es un estigma. Es un hábito, y como cualquier conducta, por arraigada que esté, puede ser modificada. Para ello, es necesario diagnosticar el mal, asumirlo y tratarlo. Los partidos, lastrados por los escándalos, están reaccionando, pero lentamente. Por eso, es importante que la Casa del Rey vaya dando pasos adelante. Cada velo que se levanta sobre la forma en que dispone del dinero público asignado es una bocanada de aire que oxigena la primera institución del Estado. No puede quedar ninguna zona de sombra sobre ni un solo céntimo del dinero aportado por los ciudadanos con su esfuerzo personal. Aunque haya sido arrastrado por las circunstancias, y aún quede alguna luz que encender, cada avance en la transparencia es un estímulo para la regeneración del país que ayuda a colocarnos en el lugar que realmente deberíamos ocupar en Europa.