La posible abdicación del monarca, un debate que cada vez cobra más fuerza

Destacados constitucionalistas creen que ha llegado el momento de la sucesión


Madrid / La Voz

Sus problemas de salud, el creciente desprestigio de la monarquía y de la propia figura del rey que reflejan las encuestas y se ha trasladado a la calle con abucheos y pitidos en actos públicos, han hecho que el debate sobre su posible abdicación cobre más fuerza que nunca.

¿Cómo está regulada la abdicación?

No está regulada. El artículo 57.5 de la Constitución establece que «las abdicaciones y renuncias y cualquier duda de hecho o de derecho que ocurra en el orden de sucesión a la Corona se resolverá en una ley orgánica». Casi 35 años después, aún está pendiente, por lo que no hay un procedimiento establecido. La catedrática de Derecho Constitucional Yolanda Gómez interpreta que si el rey abdicara debería tramitarse mediante una ley orgánica, por lo que requeriría una mayoría reforzada para ser aprobada. Antonio Torres del Moral, uno de los grandes especialistas en la monarquía parlamentaria, considera una «irresponsabilidad» que no se haya aprobado aún la ley orgánica.

¿Es una decisión voluntaria o se le puede obligar a renunciar?

Es voluntaria, aunque el catedrático Roberto L. Blanco Valdés considera que el presidente del Gobierno y los líderes de los partidos podrían, si fuera el caso, tratar de convencerlo de que es lo mejor de forma informal. Torres del Moral indica que para que sea válida es imprescindible que las Cortes examinen el escrito en el que el rey les comunica su voluntad de abdicar por si hubiera alguna «causa invalidante» como una «presión irresistible» para que lo haga o esgrimiera algún motivo que consideren erróneo y así se lo deben hacer saber. Por tanto, es «un acto complejo en el que deben confluir dos voluntades, la regia y la parlamentaria». Aunque es claro que la iniciativa parte del monarca y, en el caso de que adujera motivos de salud, las Cortes le darían luz verde.

¿Debería abdicar don Juan Carlos?

Su evidente y progresivo deterioro físico, el hecho de que el príncipe está preparado para asumir el trono, el hundimiento de la valoración de la monarquía por parte de los ciudadanos y los ejemplos de abdicaciones en países como Holanda y Bélgica juegan en favor de su renuncia. Don Juan Carlos ha ido perdiendo poco a poco el prestigio que había acumulado en la transición, de forma acelerada en los últimos años con la imputación de su yerno Iñaki Urdangarin, el incidente de Botsuana y su histórica petición de perdón, la implicación de su hija la infanta Cristina en el caso Nóos o las informaciones sobre su amiga íntima Corinna Sayn-Wittgenstein. El pacto de silencio tácito que existía se ha roto en gran medida, lo que ha dañado gravemente también al monarca. Constitucionalistas tan prestigiosos como Blanco Valdés y Torres del Moral son partidarios de que abdique para dar paso a su hijo. «Los reyes no deben morir en la cama como tales, deben abdicar antes», señala este último.

¿Qué cambios hay que hacer para regular la monarquía?

Promulgación de la ley orgánica que prevé la Carta Magna que disponga todo lo referente a abdicaciones, renuncias y dudas sobre la sucesión, inhabilitación del rey, regencia y tutoría; reformar la Constitución para igualar a la mujer y el varón en el orden sucesorio; promulgar un estatuto de la familia real para definir claramente quiénes son sus componentes, que según algunos constitucionalistas deberían ser solo el rey, su consorte y el príncipe. Torres del Moral propone que ese estatuto jurídico regule especialmente el papel del heredero a la Corona para dar cobertura legal a su creciente actividad.

La abdicación no está regulada porque no se ha aprobado la ley orgánica prevista

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