Van a por Mariano Rajoy sin piedad

Manuel Campo Vidal

ESPAÑA

14 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

No hay disimulo. La pieza a cobrar es Mariano Rajoy. A cualquier precio. Bárcenas se ocupó durante meses de las tareas de demolición de los cimientos del PP a base de filtraciones, insinuaciones y amenazas para salvarse él. Aznar apareció hace un mes en Antena 3 para reivindicarse, en una entrevista solicitada por él mismo, y le colocó unas banderillas de «fuego amigo» que Rajoy solo se sacudió el otro día en la escuela FAES alegando que «las valoraciones, a final de legislatura». Esperanza Aguirre pide a gritos que su partido de explicaciones públicas, olvidando que ella todavía no ha clarificado -o el PP de Madrid que ella preside o algunos amigos constructores- como consiguieron el «tamayazo», o la traición de dos diputados del PSOE que impidieron la investidura del socialista Rafael Simancas dando paso a su entronización como presidenta, tras repetir elecciones. Rosa Diez publicaba ayer un articulo titulado Moción de censura, último recurso para que el Gobierno se explique, decía, o para provocar elecciones anticipadas, más bien. Izquierda Unida, con unos líderes de Segunda B, se limita a subir en las encuestas con los votos que suelta el PSOE. Y el PSOE aprieta lo que puede aunque sabe que poco tiene que hacer y ya le vale con poner orden interno.

Multipliquen la acción de todos esos actores por la galvanización que le imprimen algunos medios, súmenle las torpezas del equipo del propio Rajoy y el resultado es la mayor cacería conocida del presidente en su año y medio de mandato. Con todo, nada que supere el injusto acoso a Suárez, o la conspiración mediática contra Felipe González reconocida años después por Ansón, o la presión contra Zapatero que él mismo favorecía con desatinos y frivolidades varias. Esta es la España leñera ocupada en derribar gobiernos, pero que no ofrece ni una idea seria para resolver la crisis económica o para recuperar la profunda brecha con Cataluña.

Escribimos hace dos semanas aquí que «Bárcenas no podrá con Rajoy» y una diputada popular nos remitió un mensaje: «¿Estás seguro?». Bárcenas, solo no, y mientras dure la mayoría absoluta popular, parlamentariamente no hay peligro. El mejor activo de defensa del presidente empieza por él mismo, por su capacidad de aguante y su serenidad pero el mayor riesgo está en su propio partido. Los partidos quieren ganar porque si no, se acaba el poder a repartir. El retroceso constante en las encuestas y el descrédito inquietan, por primera vez, a los dirigentes medios del PP.