El rey se ha unido al clamor de la sociedad, partidos políticos, empresarios, sindicatos, constitucionalistas, politólogos y ciudadanos en general, para que los dos grandes partidos aparquen sus intereses y lleguen a un gran pacto para hacer frente a la emergencia nacional que suponen los 6,2 millones de parados que registró la EPA del primer trimestre. Un acuerdo al que deberían sumarse los agentes sociales y el mayor número posible de formaciones políticas. El monarca lo hizo a través de un programa de la televisión pública dedicado específicamente a ensalzar los valores de la monarquía parlamentaria y al jefe del Estado. Su contenido, como es habitual en estos casos, estaba pactado con la Casa del Rey, aunque una vez emitido un portavoz matizó que es prematuro hablar de pactos, pero confirmó que don Juan Carlos ha animado a Rajoy y Rubalcaba consensuar políticas para la creación de empleo. Es decir, lo que es un pacto.
No es nada nuevo, porque don Juan Carlos siempre ha hecho llamamientos al consenso, sobre todo en esta situación crítica que atraviesa el país. En su mensaje de Nochebuena pidió recuperar «la política con mayúsculas», el «entendimiento y el acuerdo para encauzar y resolver los grandes y fundamentales desafíos colectivos». Y no hay duda de que el mayor es el paro.
Prioridad del Gobierno
Tras unos días sin reaccionar después de admitir, según sus propias previsiones, que la legislatura terminará con más desempleados de los que había cuando empezó, el Gobierno movió pieza. Se sentará a hablar con los sindicatos y las organizaciones empresariales el día 16. De esta forma fijaba sus prioridades y relegaba el diálogo con el principal partido de la oposición. De momento, esperará a ver qué posición fija el PSOE y los demás grupos en el debate del miércoles en el Congreso. El pacto parece muy lejos, ya que Rubalcaba exige a Rajoy que rectifique su políticas económica, a lo que el presidente se niega en redondo. Aunque sin duda lo más urgente es un plan de choque contra el paro, hay otras reformas para las que el consenso es imprescindible, en especial la de la Administración, que se reclama desde distintos sectores sociales.