El peor ejemplo del portavoz Miguel Ángel Rodríguez

Gracia Novás REDACCIÓN / LA VOZ

ESPAÑA

IGOR AIZPURU

Quien fue hombre de confianza de Aznar pide perdón por una acción que podría costarle una condena de hasta seis meses de cárcel. Uno de los coches afectados pertenece a Borja, exjugador del Dépor

04 may 2013 . Actualizado a las 10:27 h.

El periodista Miguel Ángel Rodríguez (MAR) pasó la madrugada de ayer en los calabozos de la calle del Plomo. Y no fue por hablar más de la cuenta. Confinado en las dependencias que la Policía Local de Madrid tiene en Arganzuela, no pudo ver cómo esa misma madrugada sus colegas de profesión y compañeros tertulianos daban la exclusiva televisiva, entre gestos de aparente consternación -«¡virgen santa!», se llegó a oír- pero ávidos de carnaza: el exportavoz del Gobierno de Aznar acaba de ser detenido en el Retiro tras provocar un accidente de tráfico cuando iba borracho -«como una cuba [sic]»- al volante. En su celda, y a falta de smartphone, tampoco pudo comprobar cómo su actuación rozaba el trending topic en Twitter, foro donde llegaron a recomendar a Miguel Ángel Rodríguez que montase con Ángel Carromero una empresa para organizar despedidas de soltero. Al parecer, una primera prueba de alcoholemia detectó 0,99 gramos de alcohol por litro de aire espirado -la tasa máxima permitida es 0,25-; en un segundo test superó un nivel de 1,02 gramos. Estas mediciones podrían conllevar penas de prisión de entre tres y seis meses. Había embestido además con su Mercedes Benz tres vehículos estacionados (uno de ellos, propiedad del exjugador del Dépor Borja Fernández, hoy en el Getafe).

El presidente de la Asociación de Víctimas de Tráfico, Francisco Canes, censuró su comportamiento: «Parece mentira que un personaje público que ha tenido una gran responsabilidad dé este ejemplo. No puede ser. Las consecuencias podrían haber sido gravísimas», reprochó.

Nada más dejar los calabozos, poco después de las nueve de la mañana, en libertad con cargos, acusado de un delito contra la seguridad vial y a la espera de juicio rápido, @marodriguezb colgaba su primer tuit: «En estas horas tan terribles necesito pedir perdón a las tres personas cuyos coches dañé ayer y a la sociedad por mi mal ejemplo». Quizá con un exceso de dramatismo, Miguel Ángel Rodríguez (Valladolid, 1964) trataba de reconciliarse con su numerosa parroquia y de recomponer su imagen.

Portavoz del Gobierno de Aznar entre 1996 y 1998, parece que se empeña en hacer bueno aquel famoso exabrupto de su mentor cuando lo nombraron bodeguero de honor, y refiriéndose a las restrictivas nuevas normas de la DGT espetó: «¿Quién te ha dicho a ti las copas de vino que tengo o no tengo que beber?».

Pero lo cierto es que Rodríguez emancipado, azote de todo aquel que no encaje en sus preceptos neoliberales, se ha labrado una polémica carrera sin necesidad de ayuda. Como deslenguado látigo freelance (siempre proclive al PP, no tanto a Rajoy) ya ha cosechado sonoros deslices como la condena a indemnizar al doctor Luis Montes con 30.000 euros por haberle llamado «nazi» en varios programas de televisión a raíz del caso de las sedaciones en el hospital de Leganés. Entonces alegó que tal calificación se había realizado «al calor de una discusión más o menos teatralizada en aras del espectáculo informativo». Hace tiempo que el niño prodigio MAR está muy lejos de la rutilante trayectoria que lo llevó a ser nombrado con solo 22 años portavoz de la Junta de Castilla y León presidida por Aznar, director de comunicación del PP, secretario de Estado de Comunicación y portavoz del Gobierno de España. Ahora pena por los acalorados platós de televisión nocturnos entre sus novelitas, hagiografías de Aznar, webs casposas y debates de dudosa catadura periodística.