Una auténtica jaula de grillos

Tino Novoa EN LA FRONTERA

ESPAÑA

Zapatero dijo en su día una frase que hizo fortuna: «Somos el partido que más se parece a España». Puede que sea cierto, pero no el tono laudatorio en que lo dijo el expresidente. Efectivamente, el PSOE sufre en estos momentos de los mismo males que aquejan al país: la amenaza de fractura que conlleva el desafío soberanista de Cataluña y la crisis derivada del cuestionamiento de los líderes políticos. Y probablemente ambos problemas se retroalimentan. Los socialistas han sido incapaces de resolver el encaje con el PSC al igual que permanecen vivas las grietas en el Estado de las autonomías. Unas dificultades que algunos pretenden convertir en cisma atendiendo a intereses oportunistas, sin reparar en el mal que causan. Pero el mismo hecho de que se puedan plantear estos retos en las críticas circunstancias actuales es a la vez síntoma y consecuencia de la debilidad del liderazgo de Rubalcaba.

El PSOE fue ayer una jaula de grillos en la que cada dirigente opinaba de manera diferente y la propia dirección del partido se veía obligada a rectificarse sobre la marcha y acabar imponiendo las sanciones que quería evitar. Una muestra más de la fragilidad del secretario general, que Chacón aprovechó para dar otro paso al frente, anuncio de que volverá a luchar por el liderazgo del partido. Pero el auténtico problema es menos de personas que de proyecto. Uno que no reproduzca ni amplifique las tensiones territoriales, sino que ayude a resolverlas. Esa es la España a la que debería parecerse el PSOE.