Urdangarin se limita a exculpar a la Casa del Rey sin dar explicaciones

Se negó a contestar sobre los correos salvo para negar la reunión con Camps en la Zarzuela


Palma / Colpisa

Iñaki Urdangarin llegó a Palma con un objetivo claro: intentar neutralizar los famosos correos de Diego Torres que apuntan a las supuestas gestiones de la Casa del Rey, y a veces del propio don Juan Carlos, en favor del duque y de sus turbios negocios. El marido de la infanta Cristina desvinculó de todo al jefe del Estado, pero no quiso someterse a las preguntas de las acusaciones más beligerantes, al tiempo que también se negó a responder a las cuestiones más espinosas para la Zarzuela, contenidas en los polémicos correos electrónicos que señalan directamente a la más alta jefatura del Estado.

La comparecencia comenzó con la lectura de un comunicado en el que Urdangarin señalaba sobre la Casa del Rey: «No opinó, asesoró, autorizó o avaló las actividades que yo desarrollaba en el Instituto Nóos». El abogado del imputado, Mario Pascual Vives, acto seguido anunció que iba a impugnar los correos que han convulsionado a la Zarzuela y que, por tanto, su cliente no iba, siquiera, a intentar rebatir los documentos. Precisamente son esos correos los que apuntan a las gestiones en favor de los negocios de Urdangarin de don Juan Carlos, de Cristina de Borbón, del secretario de las infantas, Carlos García Revenga; del propio asesor del monarca, José Manuel Romero, conde de Fontao; o de la amiga del rey Corinna Sayn-Wittgenstein.

Y además, Pascual Vives también avisó de que Urdangarin solo iba a responder al juez, al fiscal, a la abogacía del Estado y a su propio letrado, por lo que tampoco se iba a someter al interrogatorio de las acusaciones, más beligerantes con el papel de la monarquía en el caso Nóos.

El magistrado, José Castro, advirtió a Urdangarin de que, por el momento, los correos que implican a Zarzuela siguen siendo parte del sumario mientras no resuelva la impugnación, pero el imputado, guiado una y otra vez por su abogado, evitó responder sobre el papel de la Casa del Rey en todo este embrollo, excepto una vez. Negó que él y Torres, tal y como asegura este último, se reuniesen en el palacio de la Zarzuela con Rita Barberá y Francisco Camps para presentarles el que sería su gran pelotazo con las Administraciones públicas, los Valencia Summits. El juez y el fiscal ya estudian reclamar a los servicios de seguridad de la residencia real el libro de entradas para ver quién miente.

Falta de memoria

Urdangarin, sobre el tema de la Casa Real, después de eso solo abrió la boca para insistir en que su mujer, a pesar de figurar en los órganos directivos de Nóos, jamás tomó una decisión, y para decir que García Revenga tenía un papel figurativo en ese instituto a pesar de que era el tesorero de la «organización sin ánimo de lucro», acusada de desviar a los bolsillos del duque y de Diego Torres más de seis millones de euros de las arcas públicas. Cuando le preguntaron por qué llegó a pasarle el número de su cuenta a la princesa Corinna cuando negociaba su incorporación a la fundación Laureus, así como por sus familiaridades con la amiga del rey, invocó la falta de memoria.

Sentadas las bases de que Urdangarin quería desvincular a la Casa del Rey, pero sin dar explicaciones, el resto fue un revival auténtico de su declaración de hace un año: negarlo todo, absolutamente todo, a pesar de que en los últimos meses las pruebas en su contra se acumulan, ya sea en forma de correos, de declaraciones de testigos o de informes policiales o de Hacienda.

De nuevo, balones fuera y siempre a la misma portería, la de Diego Torres.

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