El Poder Judicial da vía libre a Castro para investigar en Barcelona y Madrid

La Voz

ESPAÑA

El Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) da vía libre al juez instructor del caso Nóos, José Castro, para seguir con sus desplazamientos fuera de Palma de Mallorca y de esta forma poder investigar los diferentes negocios de Iñaki Urdangarin y su exsocio Diego Torres en cada lugar concreto en que se produjeron. La comisión permanente del Consejo ha dado así por buenas las explicaciones del magistrado -que el órgano de gobierno de la carrera judicial había requerido-, y que en las dos últimas semanas había viajado a Madrid y Barcelona para interrogar a imputados y testigos en este sumario y avanzar en varias diligencias que han sido declaradas secretas. Castro apeló entonces a «circunstancias excepcionales» y a la complejidad de los trámites puestos en marcha para justificar estos desplazamientos y el Consejo General del Poder Judicial cree que, efectivamente, esos viajes tenían una razón de ser más que justificada.

La semana pasada Castro estuvo en Madrid, donde interrogó a varios de los responsables máximos de la sociedad municipal Madrid? 16 en relación a la donación de 120.000 euros que este ente realizó a la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social -FDCIS, heredera efectiva de las actividades irregulares del Instituto Nóos-, sin que conste que la fundación dedicada en teoría a apoyar a niños discapacitados que dirigía en la sombra Urdangarin efectuara trabajo alguno para lanzar la candidatura olímpica madrileña. Sin embargo, la alcaldesa, Ana Botella, y su predecesor en el cargo, Alberto Ruiz-Gallardón -aún en el sillón municipal cuando se creó Madrid? 16-, defendieron el pago. Ambos legitimaron el gasto en cuanto a la dificultad de medir las tareas de conformar un lobby de respaldo a un proyecto, que en teoría asumió el yerno del monarca. Las gestiones que realizó el instructor esta semana en Barcelona, donde ha interrogado a dos imputados, siguen siendo una incógnita.

Los vocales que votaron en contra de pedir explicaciones, Margarita Robles y Manuel Almenar, insistieron en la comisión permanente en que debió darse permiso para viajar a Castro sin más requerimientos. Por tres votos a dos, se había impuesto exigir al instructor que argumentara su solicitud de comisión de servicios.