Convergència y Unió se dan una tregua en su disputa interna


Barcelona / Colpisa

El momento de la verdad llegará cuando el Gobierno catalán tenga que decidir si lleva hasta el final su desafío con la consulta, incluso en el supuesto muy probable de que el Tribunal Constitucional la declarara ilegal, o da marcha atrás en ese momento.

De lo que decida el presidente dependerá en buena parte el futuro del Gobierno catalán y también de la federación de CiU. Y es que si ya ahora atraviesa un momento delicado, habrá que ver cómo son las relaciones entre los soberanistas de Convergencia y los no independentistas de Unió cuando las decisiones a tomar supongan desafíos reales al Estado y no meras declaraciones de intenciones.

De hecho, horas antes de la votación, la coalición nacionalista logró apagar el incendio interno que se propagó el martes por la noche a raíz de la resolución que la agrupación de Barcelona de Convergència aprobó contra el líder de Unió, en la que le culpó del fracaso electoral de CiU, acusó a Josep Antoni Duran i Lleida de perjudicar la imagen y la cohesión de la federación e instó a la dirección de Convergència a tomar medidas urgentes contra él.

Duran pide perdón

Mas evitó recriminar a sus compañeros de CDC, de ahí que desde Unió saltaran a la yugular y no tuvieran reparos en amenazar con el divorcio. «Si no les gusta la federación que planteen a los órganos competentes de su partido la denuncia del acuerdo de la federación», desafiaron. «Que se preocupen por el embargo de la sede», añadieron desde Unió. El cruce de recriminaciones fue público y el malestar en ambos partidos fue muy grande. Duran salió ayer al paso y pidió perdón por la respuesta de su partido. Oriol Pujol, por su parte, reconoció que la coalición tuvo un «problema» y que cualquier replanteamiento que tenga que hacer en la federación será para reforzarse. El propio Artur Mas reconoció durante su intervención en el debate parlamentario de la declaración que en el futuro habrá que habituarse a este tipo de tensiones, que son normales en un proceso histórico como el que, según dijo, está acometiendo Cataluña.

Aunque al final la sangre no llegó al río, CiU vivió momentos muy delicados, en los que por primera vez sobrevoló sobre el fantasma de la ruptura y anticipó lo que puede ocurrir en el futuro.

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