El duque de Palma había afirmado qeu su labor al frente de la entidad se limitaba a labores de mera representación
21 abr 2012 . Actualizado a las 07:00 h.Las comparecencias de empleados y proveedores del Instituto Nóos ante el juez José Castro volvieron a poner en entredicho ayer al duque de Palma, cuando afirmó que su labor al frente de la entidad sin ánimo de lucro se limitaba a labores de mera representación y que su vinculación con la entidad acabó en marzo del 2006, cuando se lo pidió la Casa Real. Así, tal y como declaró Sergio Fernández, proveedor del Instituto Nóos, Urdangarin firmaba los cheques de la sociedad y por tanto sus actuaciones no se circunscribían a las relaciones institucionales.
Además, María Teresa Zazo, la administrativa que coordinaba la oficina en la que trabajaban Diego Torres e Iñaki Urdangarin, testificó que ambos mandaban por igual en Nóos, como expresaron buena parte de los testigos el jueves. Y no solo eso, sino que también estaban al frente de la entidad sin ánimo de lucro que promovieron ambos, la Fundación Deporte, Cultura e Integración Social, sociedad creada a finales del año 2006 después de que la Casa Real indicara a Urdangarin que debía abandonar sus negocios al frente de Nóos y que habría servido para dar continuidad a la labor que venían desarrollando y que al parecer habría sido utilizada para eludir al fisco.
Al cierre de esta edición, aún no había finalizado la declaración del testimonio más relevante del día, el de Julita Cuquerella Gamboa, asistente personal de Urdangarin, autora del famoso pósit en el que se apunta la existencia de una cuenta en Suiza y cuyo nombre figura en varios correos electrónicos incluidos en el sumario.