El equipo económico asume la dificultad del reto de superar la crisis
23 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.El núcleo duro del nuevo equipo económico de Mariano Rajoy ya está en marcha. Llegan a los despachos en un momento crucial, con el país a las puertas de una nueva recesión, el déficit y el paro fuera de control y el reto de recuperar la credibilidad ante los mercados. Sus discursos en los actos de traspaso de carteras evidencian la magnitud del reto y que la realidad se ve distinta desde el Gobierno y desde la oposición. De ahí que términos como «momentos difíciles», «esfuerzo» y «recortes» salpicaran todas las intervenciones.
El nuevo ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, reconoció que «vivimos momentos difíciles, con una crisis múltiple, internacional, financiera, del euro y de España». Por eso agradeció en términos calurosos al equipo saliente «su esfuerzo y dedicación». Tuvo elogios especiales para la ex vicepresidenta Elena Salgado, de quien dijo que «siempre ha sabido estar a la altura, en circunstancias no precisamente fáciles», y reconoció que le había tocado «bailar con la más fea» o, en este caso, «con el más feo», en clara referencia a la crisis, y a los duros momentos vividos por la responsable económica saliente. «Ahora nos toca a otros», asumió.
Se declaró con fuerzas para tan difícil tarea porque «este país siempre ha sabido tomar las decisiones correctas en los momentos clave». Y dio algunas pistas de las actuaciones que proyecta, al mencionar «las reformas del mercado laboral y del sector financiero». También abogó por «hacer frente a la pérdida de competitividad». De este modo, y «con el esfuerzo de todos -concluyó- lograremos volver a los niveles de prosperidad que tuvimos y generar el crecimiento suficiente para crear empleo, que es nuestro objetivo número uno».
Entre las funciones de De Guindos está la de promover las liberalizaciones, aunque la ejecución de muchas de ellas (energética, laboral) corresponda a otros departamentos.
«No estamos aquí para hacer recortes, sino para hacer reformas». El nuevo ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, quiso endulzar con esa frase su regreso al Ejecutivo y suavizar, al menos el primer día, el alcance de la tarea ingrata que tiene por delante el nuevo equipo de Rajoy. Pero no decidirá sobre las reformas. A Montoro le corresponderá combatir el déficit, cuadrar las cuentas, redactar el Presupuesto, disciplinar a las comunidades autónomas y controlar a los funcionarios. Pero las partidas concretas a recortar las señalarán Luis de Guindos y sus superiores, Soraya Sáenz de Santamaría y Mariano Rajoy.
Manuel Chaves, al traspasarle la cartera de Administraciones Públicas, le dijo que «lo hará peor o mejor, se verá en el futuro, pero le queda mucha faena». E hizo una encendida defensa del Estado autonómico. La respuesta de Montoro fue que las autonomías son «la columna vertebral de España, pero pueden funcionar mejor». «Hagamos del Estado un trampolín para recuperar el crecimiento, crear empleo y salir de la crisis», dijo a sus colaboradores.