Condena a los indignados violentos

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Todos los partidos rechazan el acoso a los políticos y el cerco al Parlamento de Cataluña

16 jun 2011 . Actualizado a las 09:42 h.

El movimiento de los indignados, que surgió en vísperas de las elecciones del 22 de mayo como una protesta pacífica en contra del actual sistema político y económico, mostró ayer su cara más violenta durante los incidentes provocados en Barcelona, que se saldaron con 45 heridos y al menos cinco detenidos al cierre de esta edición. Unos dos mil manifestantes trataron de impedir el acceso de los diputados del Parlamento catalán. Los indignados acosaron a los políticos a su llegada a la Cámara, los insultaron e incluso les lanzaron objetos y les pintaron la ropa con espráis. Cuando los grupos antidisturbios de los Mossos d?Esquadra trataron de proteger a los políticos, fueron también atacados por los concentrados, lo que generó un enfrentamiento que acabó en carga policial.

Ante la dificultad para ocupar sus escaños, la mayoría de los diputados tuvieron que acceder al Parlamento protegidos en furgones policiales, mientras el presidente de la Generalitat, Artur Mas, así como otros miembros del Gobierno y dirigentes del algunos grupos lo hicieron en helicóptero, para evitar a los manifestantes. Los graves incidentes fueron condenados por todos los partidos, que rechazaron que los indignados hagan uso de la violencia para expresar sus reivindicaciones y alertaron de la gravedad que implica atacar a los representantes de la soberanía popular.

Aunque el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aseguró en el Congreso que no le preocupa la deriva del movimiento del 15-M, fuentes del Ejecutivo expresaron después el rechazo de Zapatero, que «no comparte en absoluto y le preocupan las derivas violentas y la coacción del Movimiento 15-M». El presidente del PP, Mariano Rajoy, exigió a las autoridades que hagan respetar la ley, porque, según dijo, aunque la prudencia es una virtud, «no puede convertirse en pasividad». «Lo que ha ocurrido en las últimas horas, ningún demócrata puede ampararlo», señaló Rajoy.