Zapatero da igual aunque acierte

Tras tantos errores, al presidente ya no se le reconoce ni lo que hace bien. Por Manuel Campo Vidal


Revisen las crónicas del Consejo Europeo del viernes y opinen sobre el presidente Zapatero. Promovió con éxito la felicitación al rey de Marruecos por su apertura política en la que prometió recortes a su poder para avanzar en la democratización del país; informó sobre su delicado viaje a Túnez, viaje que Sarkozy no pudo hacer por líos gubernamentales internos; se sumó a la actitud prudente de Angela Merkel sobre una intervención militar en Libia, condicionándola a un mandato de las Naciones Unidas. Y protestó con indignación ante el presidente de la Comisión, Durão Barroso, por no respetar el dictamen del Banco de España sobre las cajas de ahorro, como si aquí no se apretara a las cajas hasta el punto de suscitar quejidos regionales.

Nada que objetar a Zapatero sobre esa reunión. Al contrario, pero tanto da. Su credibilidad está bajo mínimos y ni siquiera una actuación tan relevante y acertada suscita la aprobación de los medios. De la oposición, ni cabía esperarlo. Haga lo que haga el presidente, incluso cuando acierta, se critica. Cuando la tendencia de la popularidad se invierte, nada que hacer.

A la misma hora en que Zapatero intervenía en Bruselas, el presidente del BBVA, Francisco González, reclamaba en Bilbao «acción del Gobierno para salir de esta situación lamentable». «El Gobierno no lo está haciendo bien en asuntos como la reforma laboral», señaló, al tiempo que pedía un plan de modernización «para mejorar la competitividad y recuperar la enorme credibilidad que tenía España antes de la crisis». Del desgaste de Zapatero ante sindicatos y opinión pública para reformar pensiones, mercado laboral y cuadrar las cuentas del Estado, con impopulares recortes, ni una palabra de reconocimiento. «Creo que Zapatero tenía que haber convocado elecciones anticipadas y pasarle la papeleta de la crisis a otro -estima el profesor Julián Santamaría-, porque acabará quemado por haber hecho el trabajo de reformar España para que quien venga lo encuentre todo ordenado y se apunte el tanto».

Avances sociales

Añadan a todo esto que el viernes cayó la cúpula militar de ETA, pero tampoco nadie felicitó al Gobierno ni a su ministro del Interior, que detiene etarras importantes incluso desde el hospital. ¿Más argumentos? Lean el interesante libro de Jesús Caldera Tiempo de igualdad. Recorre los avances en derechos individuales desde que Zapatero gobierna: para las mujeres, con la ley de igualdad de género, para los mayores, con la ley de dependencia, homosexuales, emigrantes, la cooperación con los países más desfavorecidos, etcétera.

Con otro presidente del Gobierno, incluso del mismo partido, no se hubiera recorrido ese camino o a la misma velocidad. Pero a Zapatero se le juzga exclusivamente por sus errores, numerosos e importantes, que hemos comentado en esta crónica frecuentemente. De los aciertos, nada.

Por eso es conveniente que el presidente del Gobierno tome una decisión cuanto antes sobre su futuro -apúntense el 2 de abril en el comité federal-, que condiciona el de su partido en el 22 de mayo, aun sabiendo que diga lo que diga, y cuando sea, será criticado y malinterpretado. El balance de su gestión, que tiene luces y sombras, habrá que hacerlo con la perspectiva del tiempo. Ahora solo se ven las sombras. Mejor no empeñarse en que se le reconozca su trabajo. Cuanto antes lo aclare todo, mejor para los candidatos locales y autonómicos de su partido.

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