Blanco dice que nada hay perdido e insta al PSOE a no arrugarse

Paula de las heras SEVILLA / COLPISA

ESPAÑA

Dos mil dirigentes locales preparan en Sevilla las elecciones municipales

13 feb 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

La moral de los candidatos socialistas a los ayuntamientos no está para dar botes de alegría. El vicesecretario general del PSOE, José Blanco, y el presidente del partido, Manuel Chaves, dieron muestras de ello en la convención municipal que este fin de semana celebra el partido en Sevilla con dos discursos destinados a combatir la desidia; la de los electores y también la propia.

El mensaje de Blanco fue claro: hay que eliminar de la mente todo pensamiento perdedor y hay que autoconvencerse de que las medidas impulsadas por Rodríguez Zapatero, gusten o no, son imprescindibles. «No nos hicimos socialistas para luchar contra las encuestas -dijo a los cerca de 2.000 asistentes al evento-, nos hicimos socialistas para trabajar por las oportunidades de la gente y por eso hacemos lo que hay que hacer en el Gobierno».

El número dos del partido defendió que «nada está perdido». «En España -defendió con ahínco- hay una mayoría social de progreso y la única garantía del PP para ganar las elecciones es el desistimiento de nuestra gente, que no vayan a las urnas el 22 de mayo, porque, si van, ganaremos», remarcó. «No hay ninguna razón para arrugarse -insistió-, tenemos que seguir marcando la diferencia en lo que la mayoría social espera de nosotros, porque cuando hay problemas la ciudadanía mira hacia quien trabaja para resolverlos y esos somos nosotros».

Así, si Chaves dedicó toda su intervención a tratar de convencer a los dirigentes locales de que las reformas emprendidas en materia laboral, de pensiones o de cajas son perfectamente defendibles desde una perspectiva de izquierdas porque solo pretenden garantizar la perdurabilidad del Estado de bienestar, Blanco fue más allá y exigió lealtad. «Ante un período de adversidad dar la cara por el PSOE es un acto de reivindicación política y de reivindicación social -dijo-; es una forma activa de vencer el conformismo; dar la cara por el PSOE significa renunciar al cinismo y volcarse por el civismo».

Fue un prietas las filas que esta vez, y a diferencia de la convención autonómica de Zaragoza, no quedó eclipsado por el debate sobre la sucesión de Zapatero. Quizá porque en Sevilla hubo pocos barones y los que había se mostraron muy cautos; o quizá porque la arenga de Blanco anestesió al personal. «Ningún reto es más fuerte que nuestra determinación -concluyó- y ningún desafió es más estimulante que ser cada día más y más socialista».