Un concejal de Avilés y la alcaldesa de un pequeño pueblo alimentan el goteo de abandonos en Asturias
05 ene 2011 . Actualizado a las 02:34 h.La reacción de Francisco Álvarez Cascos de abandonar el PP y de amagar con formar un nuevo partido entraba dentro de las cábalas de la dirección de los populares. Lo que no tenía tan claro es la envergadura del efecto dominó que podría provocar la marcha del que fue secretario general de la formación entre la militancia. Los dirigentes asturianos aseguraron que los incondicionales de Cascos conformarían una «minoría insignificante». El tiempo, de momento, les está dando la razón para sosiego de la ejecutiva nacional.
La dirección del partido opositor, al menos de momento, capea el temporal sin necesidad de que intervengan ni Mariano Rajoy ni María Dolores de Cospedal, que disfrutan de unos días de vacaciones con sus respectivas familias. Al meditado silencio de Rajoy respondió ayer José Luis Rodríguez Zapatero acusando al PP de carecer de un procedimiento de elección de candidatos «democrático», a semejanza de las primarias en el PSOE. Zapatero, no obstante, dejó entrever que el movimiento de Cascos será un fracaso. «Aquellos que se creen grandes políticos, o políticos más grandes que su partido, acaban formando partidos mucho más pequeños que su partido», remachó.
El PP dice tener controlada la situación en Asturias, pese a que el goteo de bajas continuó ayer con el anuncio de la alcaldesa de Peñamellera Baja, Rosa Domínguez Posada, de que dejará el partido cuando concluya su mandato porque ahora, matizó, se debe a sus vecinos. Otro abandono significativo es el del edil de Avilés Manuel Peña, que había encabezado la candidatura popular en las últimas elecciones locales. Peña apeló a la «coherencia» para marcharse, tras apoyar al ex ministro de Fomento en su lucha interna, y aseguró: «No puedo permanecer ni un minuto más como concejal del PP».
En el resto de España, el portazo de Cascos apenas ha tenido relevancia interna -«la gente está preocupada por el paro y pensando en los regalos de Reyes», acotó otro dirigente popular-, salvo la anécdota del adiós del ex alcalde popular de Granada Gabriel Díaz Berbel, que lleva más de un decenio desvinculado de la primera línea política.
Error estratégico
Pasada la cresta de la ola de esta controversia, la cúpula del PP confía en que el asunto se diluya tras las fiestas navideñas. Lo que está claro es que las elecciones autonómicas en Asturias han pasado de carecer de trascendencia en el cómputo de la política nacional a ser uno de los focos más seguido el próximo 22 de mayo. Una derrota del PP se achacaría al «error estratégico» de no designar a Cascos como cabeza de cartel.
Curiosamente, el portazo de Cascos y el anuncio de la creación de una nueva formación política de centroderecha en Asturias han jugado a favor de Rajoy. «Muchos militantes no entienden cómo una persona que ha sido el número dos del PP puede retar a los órganos de decisión del partido», apostilló un portavoz popular.