Aumenta el número de dirigentes que demandan elecciones si Zapatero renuncia, pese a que Blanco intenta frenar el debate
17 dic 2010 . Actualizado a las 02:12 h.Fue echar la piedra de las primarias en el estanque socialista y las ondas se extendieron por todos los recovecos del partido. José Blanco, vicesecretario general y quizá el dirigente mejor informado de los planes de Rodríguez Zapatero, consideró que no será necesario poner en marcha ese procedimiento porque el presidente del Gobierno «probablemente» repetirá como candidato. No lo ve así el Partido Socialista de Madrid, que defendió ese sistema de selección de candidatos, ya que es un proceso democrático «muy querido» por los militantes.
Los socialistas insisten una y otra vez en que no está abierto el debate sobre la sucesión de Zapatero, pero ellos mismos se encargan de alimentarlo. Ayer fue el número dos del partido, José Blanco, el que llamó la atención a José María Barreda por apuntar que las primarias serían el método para elegir candidato si Zapatero decide no presentarse. «Nadie tiene que recordar un procedimiento que está en nuestras normas», comentó el vicesecretario general, aunque a continuación indicó que es poco factible que haya primarias porque el líder del PSOE escuchará «lo que dice la mayoría del partido» y, en su opinión, volverá a ser el candidato.
Blanco se negó a hacer especulaciones en TVE sobre posibles aspirantes a la sucesión del líder del PSOE para las elecciones del 2012, pero en el caso de Pérez Rubalcaba, el nombre que está en boca de todos, afirmó que tiene «la mejor opinión» de él y tiene «toda la capacidad para ser candidato». El vicepresidente y ministro del Interior, subrayó, es un político de una «talla a la que no estamos muy acostumbrados en nuestro país».
El vicesecretario general del PSOE, de todas maneras, recordó que para que haya primarias tiene que haber, al menos, dos aspirantes que cumplan los requisitos fijados por los estatutos del partido. Las condiciones del PSOE para aspirar a ser candidato a la presidencia del Gobierno no son fáciles de cumplir. Se exige el aval del 10% de la militancia o el apoyo de la mayoría de la comisión ejecutiva o el aval del comité federal. En cualquiera de los casos, un respaldo amplio.
En el Partido Socialista de Madrid son partidarios de ir a la confrontación interna entre candidatos. Su portavoz en la asamblea regional e integrante en la ejecutiva federal, Maru Menéndez, respaldó las primarias, siempre que Zapatero se retire. Son, dijo, «procesos de democracia interna muy queridos por los militantes» y el resultado es «altamente beneficioso» para el partido.
Pero el debate sobre las primarias amenaza con convertirse en un dolor de cabeza para la dirección del PSOE, que no quiere ni en pintura que se abra una polémica sobre el asunto. La opción favorita de un buen número de dirigentes si Zapatero decide no presentarse es despachar el relevo en una reunión del comité federal que apruebe por aclamación la opción de Rubalcaba. Claro que si el presidente resuelve volver a ser cabeza de cartel, no habría discusión y se produciría un cierre de filas.