Los etarras Antza y Anboto piden al Gobierno que acepte la «mano tendida» de ETA
ESPAÑA
Mikel Albisu, Antza , y Marixol Iparragirre, Anboto , reclamaron ayer a los Gobiernos español y francés «responsabilidad y sentido histórico» ante la «mano tendida» por ETA para alcanzar una «solución política justa» al conflicto vasco. Los dos dirigentes etarras, convencidos de que la paz está cercana, formularon este planteamiento en la apertura del proceso ante un tribunal de París en el que son juzgados junto a otros ocho acusados de custodiar los arsenales estratégicos desmantelados en varios zulos en el País Vasco francés el otoño del 2004. «Hacemos un nuevo llamamiento para la resolución del conflicto», declaró Iparragirre antes de asegurar que «ETA tiene la mano tendida una vez más», una formulación frecuente en los discursos de los presos de ETA ante los tribunales de París. El pasado 12 de mayo fue Íñigo Ripoll quien en un proceso proclamó que «ETA tiene, ha tenido y tendrá la mano abierta para una solución dialogada que conduzca a un verdadero proceso democrático», frase que ya habían pronunciado en juicios anteriores los ex dirigentes Alberto López de la Calle, Mobutu , el pasado 21 de enero, e Ibon Fernández Iradi, Susper , el 13 de febrero del 2008. La reiteración de este discurso se produjo en la parte final de un texto leído sucesivamente por 'Antza' y 'Anboto' ante la Corte Especial de lo Criminal, con la venia de su presidente, el juez Philippe Vandingenen. Tras negar al tribunal legitimidad para juzgarlos, Albisu expresó el «deseo de una solución política justa al prolongado conflicto con Francia y España». «Somos conscientes de los errores cometidos, pero estamos orgullosos de lo realizado», dijo antes de lamentar que no se haya alcanzado «la paz, aunque estamos convencidos de que se encuentra próxima». «No tenemos la garantía de que lo que el pueblo vasco decida libremente será respetado. Por eso hemos combatido y combatiremos», añadió. Sin imposiciones El jefe político de ETA entre 1992 y 2004 señaló que «la lucha armada no tiene otro objetivo que la instauración de condiciones democráticas en el País Vasco de una vez por todas». Tras asegurar que «no queremos imponer nuestro modelo político a nadie», planteó que «defendemos nuestra opción al mismo nivel que las demás y, si en un proceso sin límites ni injerencias resulta la voluntad mayoritaria, pueda ser llevada a la práctica». Iparragirre tomó el relevo de la lectura del escrito para exponer que «no somos terroristas y no buscamos destruir el Estado español ni el francés». Tras invocar el deseo de paz, observó que el combate de ETA obedece a la «exigencia de construir el Estado vasco para sobrevivir como pueblo».