Comienza a operar el primer batallón de infantería del país asiático que está siendo adiestrado por las tropas españolas, entre las que hay soldados de la base de Pontevedra
10 nov 2010 . Actualizado a las 02:19 h.Cuando el Ejército español se embarcó en la misión de Afganistán, hace ya casi nueve años, uno de los objetivos que se marcó, junto con el resto de naciones aliadas, fue el de dotar a este país asiático de unas Fuerzas Armadas modernas y con capacidad suficiente para garantizar por sí solas la seguridad en todo el territorio. Desde ayer, esta meta parece estar un poco más cerca.
Y es que el primer batallón de Infantería del Ejército Nacional Afgano adiestrado por soldados españoles es una realidad. Los 569 militares de esta unidad llegaron a la provincia de Badghis -uno de los enclaves de cuya seguridad se encarga el contingente hispano desplegado en este rincón de Asia- para reforzar la seguridad de la capital, Qala-i-Naw, y la de los puestos avanzados de Muqur y Ludina.
Este último es considerado como un punto estratégico por los mandos españoles, toda vez que está encuadrado en la principal ruta de abastecimiento de las tropas aliadas en esta provincia afgana. De hecho, recientemente se decidió modificar la ubicación de esta unidad para ejercer una mejor supervisión sobre la ruta Lithium.
Los últimos informes manejados por el Ejército apuntan en la dirección de que, a priori, se le estaría ganando la batalla a la insurgencia por el control de este entorno, lo que se está traduciendo en un descenso de la peligrosidad. Las fuentes consultadas precisaron, para reforzar esta opinión, que se está confirmando que paulatinamente son cada vez más los insurgentes que entregan sus armas.
No obstante, los riesgos siguen estando presentes, como pudieron comprobar los soldados que junto con miembros del Ejército estadounidense sufrieron un atentado con un artefacto explosivo improvisado en las proximidades de Muqur. Es por ello que en estos puestos avanzados los soldados afganos estarán bajo la supervisión de los españoles hasta que se considere que tienen la capacidad operativa suficiente como para asumir ellos el mando.
Para las tropas gallegas, que mañana comienzan su quinta misión en esta zona de operaciones, la activación de este batallón supone un paso más para la conclusión de la misión en Afganistán. Desde Defensa coincidieron en que «la formación de las fuerzas de seguridad afganas es considerada fundamental por la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) para avanzar en el proceso de afganización y poder realizar progresivamente la transferencia de seguridad a las autoridades afganas». La meta, por tanto, es crear «las condiciones necesarias para que la presencia de las fuerzas internacionales en Afganistán deje de ser necesaria».
Añadieron que «está previsto que España haya formado en el plazo de un año a dos mil militares del Ejército Nacional Afgano, es decir, uno de cada veinte de los que se necesitan para cumplir el objetivo global de la ISAF para este año». Desde septiembre, una treintena de militares de la Brilat adiestran lo que será una unidad de cuartel general con capacidad como para comandar un regimiento.
Primer vuelo escalonado
En cuanto a la misión en Afganistán, el primero de los vuelos escalonados está previsto que salga mañana por la noche desde Lavacolla. A bordo irán militares del acuartelamiento pontevedrés, así como soldados de la base asturiana. El grueso del contingente de 1.200 soldados que se desplegará en el país asiático hasta primavera procede de Asturias. Junto a los cerca de 750 soldados de esta base, otros doscientos son de Pontevedra, mientras que el resto está adscrito a otras unidades.