Pendiente hoy de las primarias, el presidente ultima los cambios de Gobierno en una maniobra en la que se juega el destino del PSOE
03 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La huelga no general del 23 de septiembre la superó el presidente Zapatero con relativa comodidad y, de paso, también la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado gracias al pacto con el PNV. Hubo huelga, pero si descontamos los que no pudieron trabajar porque se quedaron sin transporte o por silicona en la cerradura de sus negocios, amén de alguna otra artimaña, se podría estimar que la jugada no les salió del todo bien a los sindicatos. «En mi caja de ahorros paró un 9% -sostiene el presidente de una entidad situada entre las diez grandes-, con lo que el problema ahora es de los sindicatos para convencerme de que representan a toda la plantilla». No obstante, añade que mantendrá las formas porque de lo contrario se podría quedar sin interlocutores. Algo similar ha sucedido a escala general entre el Gobierno socialista y los sindicatos.
En Cataluña la huelga se amplificó por la violencia de los antisistema que quemaron un coche policial y fueron desalojados en un día francamente inoportuno de un banco ocupado días antes. Y aún más, porque el secretario general de la Consejería de Interior, Joan Boada, de Iniciativa por Cataluña, la IU catalana, se fue a Gerona a una manifestación en vez de permanecer en su puesto en día tan delicado para su departamento. Cosas del show catalán que no cesa.
«Cataluña no está para aventuras independentistas», advirtió el jueves pasado en La Salle la candidata popular Alicia Sánchez-Camacho. «Es grave que un partido como CiU, que puede ser el eje del futuro Gobierno catalán -añadió- esté dudando entre su proclamación de independentismo o referendos de autodeterminación según a los dirigentes que escuches».
Joven, mejor preparada de largo que la media de políticos catalanes y decidida, la líder del PP catalán abogó por que «el catalán, que es mi lengua porque soy de Blanes, y la de mi hijo, no se promueva a base de multas y sanciones como ha hecho Esquerra Republicana desde el Gobierno de la Generalitat». En Hospitalet, segunda ciudad de Cataluña, la alcaldesa, la socialista Nuria Marín, lamenta que a algunos comercios de su ciudad se les haya impuesto multas de 3.000 euros en plena crisis por no rotular sus comercios en catalán.
Corazón partido en el PSM
Pendientes de lo que suceda en Madrid hoy domingo, donde las primarias del PSOE pueden certificar que los socialistas madrileños tienen el corazón partido, Zapatero ultima los cambios de Gobierno en una maniobra en la que se juega el destino de su fuerza política en los próximos meses y, probablemente, en los próximos años.
Parece ya claro que la recuperación económica no va a llegar de forma inmediata, sino todo lo contrario, y la perspectiva de un retroceso en las municipales y autonómicas es cada vez más pronunciada. Zapatero, que sigue flotando como un corcho, debe mover el banquillo del Gobierno y seguramente también el del partido. En las elecciones catalanas los socialistas dejarán de gobernar y eso se da ya por descontado, pero la partida fundamental se juega el 22 de mayo en ayuntamientos y autonomías.
Aún así el ánimo del presidente Zapatero no decae. Es un Gobierno que juega a la defensiva y que además cada semana enfrenta distintas noticias negativas, a veces menores, pero incordiantes. Como la rebaja de la calificación de España por la agencia Moody's que puede complicar en el futuro la deuda y sobre todo la decisión de la Unión Europea de liberar a las compañías de telecomunicaciones de compensar a Televisión Española por la retirada de la publicidad. Fue en su día una decisión alegre de la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, que se molestaba cuando se ponía en duda la solidez de la decisión.
De nuevo el Ejecutivo tendrá que rectificar o de lo contrario conducirá a la televisión pública a una crisis de consecuencias incalculables. Aunque puestos a revisar decisiones alegres, baste esta perla adelantada por la senadora Sánchez-Camacho: «No está claro que el Parlamento de Cataluña tenga competencias para suprimir la fiesta taurina. Cuando pasen las elecciones, hablaremos». Ahí queda eso.