24 sep 2010 . Actualizado a las 02:00 h.
Más allá de si se rompe o no la caja única de la Seguridad Social, que no podrá ser porque lo prohíbe una ya asentada doctrina del Constitucional, el pacto Gobierno-PNV evidencia la perversión de un sistema y de unos políticos que (re)construyen el Estado a impulsos derivados de intereses coyunturales que ponen en jaque continuamente las costuras del equilibrio territorial. Porque la gestión asimétrica de las bonificaciones empresariales es discriminatoria y atenta contra la unidad de mercado. Un peligro que, además, se acrecienta por la falta de transparencia.