La decisión de Rajoy de nombrar tesorero del PP a José Manuel Romay Beccaría en pleno escándalo Gürtel tiene mucho de simbólico. Siendo ambos ministros de Aznar, el ahora líder del PP y el ex titular de Sanidad padecieron juntos en 1998 un intento de humillación en un congreso del PPdeG organizado precisamente por Pablo Crespo. El entonces secretario de Organización del PPdeG encarcelado ahora como cerebro de la trama Gürtel relegó al poleiro a Rajoy y Fraga tratando de simbolizar así el triunfo del sector de la boina sobre el del birrete. Más de una década después, Rajoy ha recurrido al que sigue siendo uno de sus hombres de máxima confianza para limpiar el partido de la sombra del Gürtel y de la herencia de Crespo y Francisco Correa. Romay (Betanzos, A Coruña, 1934) seguirá siendo el encargado de velar por el código ético del PP, cargo para el que fue designado en diciembre del 2009. Delicadas misiones Sobre sus espaldas recaerán por tanto a partir de ahora decisiones muy difíciles. La primera, la de decidir como tesorero si el partido sigue pagando la defensa de su antecesor en el cargo, que ya no pertenece al PP. Además, como auditor de prácticas internas, será el encargado de decidir si el comportamiento de los cargos del PP que se vean involucrados en casos de corrupción es acorde con el código ético interno. Entre las labores del nuevo tesorero del PP estará también la de auditar con detenimiento todas las cuentas del partido heredadas de Bárcenas en busca de posibles irregularidades, dado que el hasta ahora tesorero popular era, según se desprende del sumario, el engranaje a través del cual la trama corrupta del Gürtel se infiltró en el PP.