La Gendarmería francesa admitió su error en la difusión de las imágenes de los cinco bomberos e insistió en que continúa la búsqueda de los etarras que mataron a un policía galo el pasado martes. Al parecer, la confusión podría tener dos orígenes. Los investigadores indagaron en las imágenes del Carrefour a instancia de un policía jubilado, quien recordó que en la víspera del atentado había visto a cinco personas que «parecía que hablaban español» en ese súper . Lo cual era cierto, pero eran bomberos catalanes y los expertos en la lucha contra ETA no cotejaron adecuadamente la información hasta que los familiares de los afectados se dieron cuenta del clamoroso fallo. La otra vía para explicar el traspié está presuntamente en la declaración de Joseba Fernández Aspurz, el terrorista detenido tras el asesinato del brigadier. Al parecer, Aspurz podría haber engañado a los policías franceses que le interrogaban al asegurar que las personas que aparecían en el vídeo eran sus compañeros de comando.