Fomento ultima un nuevo modelo para Aena que «no gustará a todos»

Julio Díaz de Alda

ESPAÑA

El Gobierno pretende privatizar una pequeña parte y las comunidades podrán participar en la gestión de aeropuertos

10 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (Aena) se enfrenta a un cambio radical. El ministerio de Fomento presentará el próximo martes su nuevo modelo para la empresa pública que, casualmente, comenzará a ser privada, al menos en parte, en busca de la rentabilidad. El ministro José blanco ya ha advertido que el esquema «no gustará a todos». Y es que tras la promesa de hacer participar a las comunidades autónomas en la gestión de los aeródromos -la navegación aérea seguirá en manos del Estado-, se abre un melón complicado.

Todos van a reclamar su cuota de poder, pero nadie querrá comerse ninguno de los muchos aeropuertos deficitarios que soporta hoy la red de Aena. Y es que hoy en día solo cuatro o cinco instalaciones son rentables. El resto pierde dinero a espuertas. La fórmula es una incógnita, ya que lejos de los 30 millones de pasajeros al año exigidos por en su día por Magdalena Álvarez a las autonomías para captar un trozo del pastel, Blanco ha afirmado que «todos» podrán participar.

Las incógnitas no se quedan ahí. El Gobierno pretende privatizar una pequeña parte de Aena, pero las empresas no están dispuestas a pagar para después no tener el control de la empresa.

Reducción de viajeros

Los números empiezan a no cuadrar pues hay demasiados aviones y compañías para un número de pasajeros cada vez más reducido. En España, por ejemplo, Aena ha pasado de tener 210 millones de viajeros en el 2007 a poco más de 175 el pasado año. La Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) prevé que el sector pierda unos 11.000 millones de dólares en el 2009 y otros 5.600 millones el presente año. Solo ese dato hace prever que continuarán los ajustes de empleo y la exigencia a las plantillas de una mayor productividad. Ello redundará en más presión sobre los pasajeros, a los que también habrá que hacer más rentables.

A las compañías aéreas solo les queda una alternativa: la concentración. Las fusiones (Iberia y British protagonizan una de las más importantes de los últimos tiempos) y las compras se redoblarán en los próximos meses. Y no solo entre compañías tradicionales. La presión de la fuerte competencia de las low cost (que ya traen a España más turistas extranjeros que las tradicionales) ha estrechado los márgenes y traerá más cambios en el sector aéreo.