Recorte del gasto corriente y una mayor recaudación

La Voz

ESPAÑA

La crítica unánime que recibieron ayer los Presupuestos del 2010 fue la de que contradicen en los números lo que el Ejecutivo anuncia en la teoría, es decir, que ni estimulan la recuperación, ni protegen a los ciudadanos, ni contribuyen a un nuevo modelo productivo, que fueron los tres objetivos destacados por Salgado.

Los portavoces enumeraron las deficiencias de las cuentas, como gastos superfluos y recortes en las inversiones estratégicas (infraestructuras o I+D+i), así como la cerrazón del Ejecutivo, que no aceptó las propuestas fiscales de otros grupos, enrocado en sacar adelante un presupuesto del que la ministra destacó la austeridad: un descenso del 3,9% en el gasto público y una reducción real para el conjunto de los ministerios del 5,4%, que se suma al recorte del 1% en operaciones corrientes.

Frente a esto, los gastos para operaciones de capital (inversiones) crecen un 12,2%, y el gasto social -un 51,6% del gasto total del presupuesto- aumenta un 3,8%. La vicepresidenta destacó la política de infraestructuras, que dispondrá de 24.000 millones, y que aunque es un 2,4% inferior a la cuantía del 2009, «es superior en casi 6.000 millones a la que nos encontramos en el 2004». En la parte de ingresos, la protagonista fue la criticada reforma fiscal, que incluye elevar el tipo de las rentas del ahorro en dos tramos: hasta el 19% para los primeros 6.000 euros, y hasta el 21%, el resto.