Dirigentes populares creen imprescindible que el líder destituya a Luis Bárcenas como tesorero para no perjudicar electoralmente al partido en uno de sus mejores momentos
05 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La capacidad de Mariano Rajoy para no mover un músculo cuando los cuchillos pasan rozando sus sienes es legendaria en el PP. Sin embargo, pocas veces ese alarde de templanza se ha puesto tan a prueba como en los últimos meses, a raíz de la implicación del tesorero nacional del partido, Luis Bárcenas. Acostumbrados a su método de trabajo, consistente en no tomar decisiones drásticas hasta que sea absolutamente imprescindible, los dirigentes populares han mantenido el silencio de cara al exterior en anteriores puntos muertos, como el que obligaba a Rajoy a tomar partido entre Esperanza Aguirre y Gallardón cuando ambos exigían ser diputados y que el líder del PP resolvió de manera salomónica en el último minuto.
Pero el caso de Bárcenas ha rebasado la capacidad de aguante de muchos populares. Varios dirigentes, como Vicente Martínez Pujalte o Jaime Ignacio del Burgo han reclamado en público al tesorero del PP que dimita, aunque Bárcenas no parece dispuesto a abandonar de manera voluntaria. La estrategia de Rajoy causa perplejidad en el PP porque son muchos los que no comprenden a qué obedece. Cuando incluso el vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, afirmó hace días que «mucha gente» en el PP piensa «legítimamente» que Bárcenas debe dimitir, el silencio de Rajoy se interpreta ya como una cuestión personal y no como una decisión de la dirección .
Quienes así piensan opinan además que el líder del PP está jugando con fuego, poniendo su prestigio y su liderazgo político en manos de una persona que puede acabar siendo condenada. Esos dirigentes diferencian claramente la situación del presidente valenciano, Francisco Camps, de la del tesorero del PP. Aunque tampoco comparten el apoyo incondicional de Rajoy a Camps, consideran que la perspectiva judicial del valenciano es mucho mejor que la de Bárcenas. Mientras al primero se le acusa de un delito de cohecho, muy difícil de probar, a cambio de unos trajes, el tesorero popular está acusado de recibir cantidades millonarias de la red corrupta de Correa y tiene difícil aclarar su abultado patrimonio.
El silencio de Rajoy no obedece a ningún pacto con otros sectores del partido, a pesar de que Bárcenas es una herencia de Aznar, con el que ejercía de número dos en la tesorería antes de asumir el mando en el pasado congreso de Valencia. Tanto Martínez Pujalte como Del Burgo están más cerca de Aznar que de Rajoy. Y ambos piden a Bárcenas que dimita.
Entonces, ¿a qué viene el silencio del líder del PP? Varios dirigentes populares creen que Rajoy simplemente espera a que sea el tesorero quien le resuelva el problema presentando su dimisión, que sería aceptada de inmediato. Pero hasta que eso ocurra, la postura del líder popular perjudica al partido precisamente en uno de sus mejores momentos desde hace cinco años. Rajoy se ha visto obligado a limitar al máximo sus apariciones públicas y cuando le resulta inevitable enfrentarse a la prensa responde con evasivas o simplemente ignora las preguntas sobre Bárcenas.
Los que le piden que destituya al tesorero creen además que el PP no puede pedir la dimisión del vicepresidente del Gobierno Manuel Chaves por sus presuntas irregularidades en la Junta de Andalucía, una de las mayores bazas políticas del partido de cara a las próximas elecciones locales, mientras mantiene en el cargo a Bárcenas, a punto de ser imputado.