La izquierda parlamentaria, los únicos grupos que en las últimas semanas han paliado ligeramente la soledad del Gobierno en el Congreso, ha decidido tensar del todo la cuerda. Los portavoces de IU-ICV y ERC han avisado a José Luis Rodríguez Zapatero de que si no emprende de inmediato un giro en su política económica y atiende las principales reivindicaciones de Cataluña, no podrá contar con ellos para nada, ni para ayudarle a salvar los Presupuestos del 2010 el próximo otoño.
El aviso tiene lugar justo antes del debate sobre el estado de la nación, la discusión política más relevante del año, a las puertas de unas elecciones europeas y en el momento de mayor debilidad del Gobierno. El acoso del PP, la crisis y el paro, con el PNV en una oposición sin concesiones, y con CiU sin intención alguna de asociarse al PSOE, aumentan las dificultades del Ejecutivo.
Gaspar Llamazares y Joan Herrera, los portavoces de IU-ICV, aseguran que el debate de la próxima semana será «el Rubicón de Zapatero», el momento en el que debe mojarse y aclarar si está dispuesto a variar el rumbo y a sellar una alianza firme con los partidos de izquierda, sin «paños calientes» ni «fuegos de artificio». Quieren más inversión productiva, ayudas para los parados sin prestación, reformas para evitar los desahucios y embargos de los más pobres, cambios estructurales, y más impuestos para los ricos. Es el mismo discurso que CC.?OO. y UGT esperan escuchar de Zapatero antes de plantearse si ha llegado el momento de las movilizaciones y la huelga general.
No es que numéricamente estas formaciones aporten muchos diputados, pero los pocos que son -uno de IU, otro de ICV, tres de ERC y dos de BNG- dan al PSOE la llave de la mayoría absoluta y, visto que no hay fórmulas alternativas, están decididos a aprovechar la ocasión bajo amenaza de tumbar las cuentas públicas el próximo otoño. En el caso de catalanes y gallegos, a la agenda social se suma la autonómica.
Pero el margen de que dispone el Gobierno es limitado. La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, afirmó al término del Consejo de Ministros extraordinario de ayer que el Gobierno está abierto a las propuestas que puedan plantear en el debate el resto de fuerzas parlamentarias. Pero las arcas públicas no están para alegrías, según advirtió ayer la vicepresidenta económica, Elena Salgado. «Si hay alguna actuación más que sea imprescindible -dijo- tendrá que ser muy selectiva, ir dirigida al nuevo modelo de crecimiento que queremos y tener efectos positivos sobre el empleo».
Fernández de la Vega remarcó que sobre todo escucharán y tendrán en cuenta las sugerencias de los demás grupos. Pero habrá límites: nada de recortes de la protección social y nada de reforma del mercado laboral. Una raya roja con la que el Gobierno excluye deliberadamente al PP.