El viento fue el causante del derribo del túnel de bateo del campo de Béisbol de Sant Boi (Barcelona), un suceso ocurrido el pasado 24 de enero y que causó la muerte de cuatro niños, aunque el equipamiento presentaba deficiencias en su construcción, según los estudios encargados por el consistorio. Los tres informes, encargados a los colegios de Arquitectos e Ingenieros y a la Universidad Politécnica de Cataluña, y cuyo contenido presentó ayer en rueda de prensa el alcalde de la ciudad, Jaume Bosch, coinciden en señalar que esta comarca sufrió aquel día rachas de viento «descomunales» y «extraordinarias». Según el informe de la UPC, en el momento del accidente la fuerza del viento era a nivel del suelo de 118 kilómetros por hora y a nivel del techo de 160 kilómetros por hora. La normativa del momento de construcción del edificio establecía que debía soportar vientos de 102 kilómetros por hora, por lo que soportó cargas un 147 por ciento superiores a las condiciones de diseño. En el caso del estadio de béisbol, estas rachas fuera de lo normal llegaron a alcanzar los 160 kilómetros por hora, un viento que supera los niveles de seguridad previstos por la normativa vigente para este tipo de construcciones, y que fue el causante del hundimiento del túnel de bateo. Dos defectos graves El juzgado de Sant Boi que instruye el caso también elaboró un informe pericial que ya está concluido, pero que no se ha hecho público porque el caso está bajo secreto de sumario. A pesar de todo, el alcalde de Sant Boi ha reconocido que este «difiere sustancialmente» de los que ellos han encargado. El informe del Colegio de Arquitectos concluye que «el proyecto constructivo no contiene ningún error técnico evidente», pero señala que «había dos deficiencias constructivas: la falta de macizados armados verticales y la falta de anclajes de las vigas de la cubierta al muro». De no existir esas deficiencias «no se hubiera evitado el hundimiento», según el regidor, que aseguró que, según los estudios, el hundimiento del túnel de bateo «fue inevitable», lo que atribuyó «al efecto del viento». El alcalde añadió: «Ya no podemos dar marcha atrás y salvar la vida de los cuatro jóvenes, pero tenemos que hacer todo lo posible para que episodios como este no se repitan».