La reforma de la Constitución ya no es «imprescindible» ni una «tarea prioritaria» en la agenda del Gobierno. Así lo manifestó ayer José Luis Rodríguez Zapatero el mismo día que se celebraba en el Congreso el trigésimo aniversario de la Carta Magna, a pesar de que se presentó a las últimas elecciones con un programa que incluía el compromiso de impulsar de nuevo su modificación, una propuesta que había fracasado en su primer mandato.
El presidente dejó claro que no propondrá en la actual legislatura «ninguna iniciativa» para modificar la Constitución si no existe el «clima de acuerdo» que se requiere para abordar una reforma de este tipo, que por el momento no existe. Aunque admitió que el texto constitucional es «perceptible» y «mejorable», añadió que «tal y como está es útil» y sirve para que «el país progrese y la convivencia se fortalezca».
Los mejores años
Zapatero manifestó que los últimos 30 años han sido «probablemente los mejores de la historia de España», en cuanto a libertad, democracia, progreso económico y social, y proyección de España en el mundo. «La tarea que tenemos en este tiempo es lograr que los próximos treinta años sean aún mejores», afirmó.
Lo que ahora no es imprescindible ni prioritario le resultaba «esencial» al propio Zapatero cuando llegó al poder en el 2004. En su discurso de investidura expuso su propuesta de consenso a las fuerzas políticas para afrontar una «reforma concreta y limitada» de la Constitución, que se refería a cuatro puntos. Eran la reforma del Senado -que calificó de «imprescindible»-, eliminar la discriminación de la mujer en la sucesión en la Corona, introducir la denominación de las 17 comunidades autónomas e incluir una referencia a la Unión Europea. «El proyecto de reforma de la Constitución es una tarea esencial», dijo entonces, «porque se trata de reformarla para mejorarla». En el programa electoral del 2008, el PSOE se reafirmaba en la necesidad de las reformas, aunque culpaba al PP de impedir las dos relacionadas con el debate territorial: la modificación del Senado y la inclusión de la denominación de las 17 autonomías.
Rajoy, poco entusiasta
Por su parte, Mariano Rajoy también se mostró ayer poco entusiasta y esquivo sobre la necesidad de introducir reformas y se limitó a decir que «alguna habrá que hacer en su momento». Daba a entender claramente que ese momento no ha llegado todavía. En todo caso, el líder del PP declaró que «la afirmación de la nación española, la libertad, la igualdad y la cohesión social son los grandes avances» de una Constitución con la que expresó su deseo de que «vivamos durante muchos años más».
Hacía año y medio que la posibilidad de retocar la Carta Magna se había paralizado y aplazado, tras comprobar Zapatero y Rajoy, durante una entrevista en la Moncloa en plena pelea por el diálogo con ETA, que no podían llegar a un acuerdo. Con este clima, todas las fuerzas dan por descontado que la Constitución celebrará varios cumpleaños más con su actual redacción.