Los dos mecánicos de Spanair imputados por el accidente aéreo de Barajas, en el que murieron 154 personas y otras 18 resultaron heridas de consideración, defendieron ayer ante el juez Javier Pérez que su actuación no afectó a la seguridad del vuelo. Apoyados a las puertas de los juzgados por un centenar de compañeros, tanto Felipe G.?R. como Julio N.?B señalaron, según letrados que asistieron a su interrogatorio, que despacharon el avión de forma correcta, para lo que siguieron el manual de asistencia técnica del fabricante, y que el comandante, Antonio García Luna, no puso ninguna objeción.
A pregunta del juez, ambos reconocieron que no consultaron el manual de operaciones de Boeing, fabricante del MD-82, pese a que el libro de averías recoge que un día antes del siniestro los técnicos del aeropuerto de El Prat (Barcelona) sí lo habían hecho para solucionar un problema similar. Para ello, el instructor les enseñó varios documentos que acreditaban que los pasos seguidos por los técnicos de Barcelona fueron diferentes a los suyos.
El instructor profundizó en este asunto porque dicho manual de Boeing es mucho más completo y exige un chequeo más profundo del sistema eléctrico para averiguar posibles fallos, mientras que las pautas que siguieron los dos mecánicos imputados se utilizan para reparaciones a pie de pista y permiten despachar las aeronaves averiadas de forma más rápida, como ocurrió con el MD-82 siniestrado en Barajas.
El magistrado había imputado por homicidio imprudente tanto a estos dos mecánicos como al jefe de mantenimiento de Spanair en Barajas, Jesús T.?A., porque la decisión de desactivar el sensor de temperatura (RAT) en un primer intento de despegue del MD-82 podría haber afectado al sistema de alarma (TOWS) que avisa de cualquier fallo antes de elevarse, ya que ambos sistemas están interconectados.
El visto bueno
El encargado de desconectar la sonda que dio problemas, el mecánico Felipe G.?R., compareció durante unas dos horas. Abandonó la sala de interrogatorios con la cara desencajada. Dentro explicó que hizo la revisión de acuerdo con el manual de incidencia a pie de pista y que trasladó el problema a su superior, Julio N.?B., quien dio el visto bueno, ya que no afectaba a la configuración del vuelo y se podía reparar cuando llegara a su destino. Tras comunicárselo en la cabina al comandante, este tomó la decisión de salir. Por su parte, el jefe de mantenimiento de Spanair, Jesús A.?T., cuya declaración apenas duró media hora, indicó, siempre según letrados presentes en la vista, que su cometido no tiene nada que ver con la reparación de aeronaves y solo se dedica a coordinar el trabajo de los mecánicos. La Fiscalía rechazó desde el primer momento las imputaciones de estos tres técnicos, al entender que son «inconsistentes», ya que las causas definitivas que ocasionaron el accidente, dice, «aún no se conocen».