«Pasará una desgracia, nos matará»

ESPAÑA

La mujer decapitada en Santomera, en un crimen «cantao» para sus vecinos, alertó en televisión del riesgo que representaba su hijo, detenido cuatro veces por malos tratos

16 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«No entraba en la cabeza de ningún santomerano algo semejante». El portavoz del Ayuntamiento de la localidad murciana, Víctor Manuel Martínez, mostraba su sorpresa por el asesinato de Teresa Macanás. Es probable que fuera el único sorprendido en todo el pueblo. «Estaba cantao que algo así acabaría ocurriendo»; «esto se podía haber evitado, porque estaba visto que pasaría» o «el hijo no estaba bien y aquí todos le tenían miedo», fueron algunas de las reflexiones que vecinos de la calle del Maestro Puig Valera hicieron ayer para La Voz.

La propia víctima, que residía en el número 71 de la citada calle, había alertado del peligro que Ángelo Carotenuto suponía para ella y su otra hija en el programa Gente , de Televisión Española. «No es malo, pero lo que él toma lo hace malo y a nosotros nos está destrozando la vida; no puedo más porque sé que va a pasar una desgracia, hasta que nos dé un golpe y nos mate», manifestaba ante las cámaras en mayo del 2001.

Y la desgracia ocurrió el lunes por la noche. El hijo, de 34 años, mató a su madre, de 56, para después decapitarla y pasearse con la cabeza envuelta en un trapo por las calles de Santomera. «La he matao... Ahora estás callada. Te quiero mucho», le escucharon decir algunos testigos.

El crimen se perpetró en el bar que Teresa le había puesto a Ángelo, pared con pared con el estanco que ella regentaba. La adquisición del local fue uno más de los intentos de la madre de reconducir la vida de su hijo, que había sido detenido en cuatro ocasiones por malos tratos a su progenitora y que en el 2003 y en el 2006 cumplió sendas condenas judiciales de internamiento en centros psiquiátricos. «Como todas las madres, quería pensar que lo de él, su esquizofrenia, se acabaría curando. Era una persona buenísima», destacaba ayer Inma, vecina y amiga de la víctima.

Teresa tenía que hacerse cargo en numerosas ocasiones del negocio de Ángelo porque «a él le daba y dejaba el negocio y se iba enfadado». Inma, que vivía «a veinte pasos» de su amiga define al asesino como «una persona muy conflictiva; le daba por destrozar todo lo que pillaba». Asegura que «no hay Justicia en España, eso está claro, porque esto se podía haber evitado. Estaba visto que pasaría».

«Daba miedo»

María Alicia llegó hace cuatro años a Santomera y no conocía demasiado a Ángelo, aunque sí lo suficiente para saber que «daba miedo. Dicen que cuando andaba con la cabeza de su madre iba sin camisa, pero no cuentan que muchas veces iba así, desnudo de cintura para arriba, siempre con un pañuelo en la cabeza». No le sorprendió el crimen, «estaba cantao », aseguró ayer a La Voz. Trataba a Teresa «cuando iba al estanco, que queda al lado». Al bar no entraba. Ni ella ni la mayoría de los 14.000 habitantes del pueblo: «Y los que iban, eran extranjeros», afirma José Antonio, otro residente en Maestro Puig.

El parricida está separado y tiene una hija de diez años. Su madre había emigrado a Italia, donde conoció a Vicenzo, padre de Ángelo y su hermana. De él se divorció en el 2003. Cuentan que el hombre desapareció y la dejó sola a cargo del problemático hijo. Los malos tratos del vástago derivaron en una orden de alejamiento, extinguida en agosto del 2007. Teresa no solicitó su renovación; «quería pensar que lo de él se curaría».